«Mi mujer y mi hija de tres años estaban en el suelo, no sé cómo pude sacarlas»

Rosi Soto y Mario Araico, junto a la cocina de carbón que causó la fuga de gas. / A. G.-O.
Rosi Soto y Mario Araico, junto a la cocina de carbón que causó la fuga de gas. / A. G.-O.

Mario Araico rescató a su familia tras sufrir los tres una intoxicación por monóxido de carbono en su vivienda de Tornón

ALICIA GARCÍA-OVIES VILLAVICIOSA.

«Me levanté y las encontré tiradas en el suelo. No sé cómo conseguí sacarlas, porque estaba mareado y me iba chocando contra todo». Mario Araico, de 27 años, vivió en la madrugada del jueves una de las peores noches de su vida. Él, junto a su mujer y su hija, de tan solo tres años, resultaron intoxicados por monóxido de carbono por la mala combustión de la cocina de carbón de la vivienda en la que residen en Tornón. Al parecer, según relata esta familia, las malas condiciones de la instalación serían las causantes de este incidente que, gracias a la rápida actuación del joven, quedó tan solo en un terrible susto.

Los hechos tuvieron lugar hacia las cuatro de la madrugada. «Estábamos durmiendo y la niña no dejaba de despertarse. Parecía que hablaba en sueños, pero decía cosas muy raras y tenía arcadas», explica Araico. Su mujer, Rosi Soto, de 35 años, decidió levantarla para llevarla al baño, pero ambas acabaron cayendo en medio del pasillo debido a la intoxicación que sufrieron. Fue allí donde las encontró el joven minutos después. Mareado y sin saber muy bien qué estaba sucediendo, logró cogerlas a ambas y sacarlas de la vivienda antes de que la situación empeorase.

Una vez fuera, Araico llegó a entrar de nuevo en la casa hasta en tres ocasiones, una de ellas para coger el móvil y dar aviso al Servicio de Emergencias. El Centro de Coordinación del 112 recibió la llamada a las 4.08 horas. Tras pasar el aviso al Samu, fue el médico de sala el que comunicó que la causa de la intoxicación era una cocina de carbón. En ese momento se movilizó una dotación de bomberos con base en el parque de Villaviciosa.

Tras comprobar con un explosímetro que había altas concentraciones de monóxido de carbono, los bomberos ventilaron el inmueble y antes de retirar comprobaron de nuevo que los niveles fuesen los correctos. Por su parte, la familia fue trasladada al Hospital de Cabueñes por precaución y para más pruebas. Los tres recibieron el alta ayer sobre las 13 horas, tras pasar toda la noche siendo atendidos. «Ahora hay que beber mucha agua y respirar aire fresco para eliminar los restos que nos quedan en la sangre», contó Soto. Según relata el matrimonio, la cocina podría estar estropeada. «La dueña de la casa no quiere cambiarla. Hace unas semanas vino un albañil a sellarla, pero no fue suficiente. Nosotros, si no toma medidas, tenemos claro que no vamos a volver a encenderla. Estamos asustados», reconocieron.