Obligado a sacar la hoz para limpiar de maleza un banco público

Antonio Cuervo, sentado en el banco con la hoz. / LVA
Antonio Cuervo, sentado en el banco con la hoz. / LVA

Un vecino de Las Bárzanas, con problemas de movilidad, retira los artos de una plaza para poder sentarse | Lamenta la desatención de un espacio cuya última limpieza municipal se llevó a cabo «hace cuatro o cinco años»

C. DEL RÍO LAS BÁRZANAS.

A Antonio Cuervo Colao le gusta salir a pasear todas las tardes. En realidad, más que gustarle, tiene que hacerlo por prescripción médica. A sus 81 años tiene problemas de movilidad y andar es el ejercicio más sencillo y adecuado para mantenerse en forma. El problema es el cansancio. Apenas recorre unos pocos metros, Antonio tiene que sentarse y eso no sería muy difícil, porque a pocos metros de donde vive, en Las Bárzanas, se encuentra una pequeña plaza con dos bancos. El problema es que ambos están literalmente invadidos por la maleza. Imposible sentarse. Así que ni corto ni perezoso, hace unos cuatro días Antonio salió de casa con una hoz y se puso a despejar uno de los asientos.

«Lo hice en varios días porque me canso, pero necesitaba sentarme y no me quedaba otra opción. Solo he despejado una parte porque con uno me basta para sentarme, pero es una vergüenza cómo está este parque. Yo creo que la última vez que lo limpiaron debió ser hace cuatro o cinco años. Incluso hicieron con la piedra unas terrazas para poner plantas, pero se les debió olvidar y lo único que hay son artos», responde a las preguntas de este periódico tras haber sido 'reprendido' por su hija Claudia.

«Lo comentó en la mesa mientras comíamos como si tal cosa. Cuando me enteré que llevaba varios días yendo con la hoz hasta allí me indigné. Estas labores no tenemos que hacerlas los vecinos. ¿Para qué están los servicios municipales de jardinería?», se pregunta.

«Lo hice en varios días porque me canso, pero no me quedaba otra opción», se explica

Es ella quien explica los problemas de circulación sanguínea que padece el progenitor como si tuviera que justificar la necesidad de un banco para sentarse y quien apunta que el deterioro de ese pequeño parque, de apenas unos veinte metros cuadrados, ha ido a más desde las últimas fiestas. «Se ha quedado sin cierre, lo que se suma a unos bancos deteriorados con tablas 'podres' y que se mueven», señala.

 

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