De paseo por la historia de Luanco

Los asistentes, en la plaza del Doctor Cors, lugar de arranque de la visita guiada por el centro histórico de la villa luanquina. / P. G.-P.
Los asistentes, en la plaza del Doctor Cors, lugar de arranque de la visita guiada por el centro histórico de la villa luanquina. / P. G.-P.

200 personas se unieron a la visita guiada de la mano del historiador Ignacio PandoEl recorrido por el casco antiguo permitió conocer aspectos de la pesca de ballenas, del desarrollo urbano de la villa y de sus más nobles edificaciones

PEPE G.-PUMARINO LUANCO.

Son muy pocas las oportunidades para poder conocer los orígenes y la historia de la villa de Luanco. Primero, por la escasez de documentación existente. Segundo, porque su profundo conocimiento solo está al alcance de muy pocos, entre ellos el historiador Ignacio Pando. Sus trabajos de investigación en los archivos tanto municipales como parroquiales, unido a su pasión por la historia de su pueblo y concejo, le convierten en toda una autoridad en la materia. De ahí que la iniciativa de la Asociación Cultural 'Avante Luanco', que preside Cuco Fernández, tuviera ayer una excelente respuesta. Más de dos centenares de personas se sumaron a la visita guiada de la mano del propio Pando.

El arranque del recorrido de la visita fue la plaza del Doctor Cors, en el paseo de La Ribera. Un enclave urbano que fue el escenario, durante los albores de la villa, del despiece de ballenas. Los restos óseos aparecidos en el arenal avalan este capítulo de la historia. Este importante apartado de los primitivos orígenes de Luanco, explicado por Cuco Fernández, aportó a los asistentes información sobre los antecedentes del desarrollo urbano de la también capital del concejo de Gozón.

Mientras tanto, Pando explicó con todo detalle el crecimiento urbano partiendo de este entorno y las razones por las que se dedicó la plaza al doctor Cors, un médico procedente de Huesca y afincado en la villa en el siglo XIX. Su contribución profesional se dirigió al gremio de pescadores, «auténtico motor económico de la época».

Siguiendo con las primeras construcciones de La Ribera, el palacio de los condes de Peñalba fue uno de los pioneros, siendo derribado en 1964 para sustituirlo por la actual construcción. A poca distancia, Pando llamó la atención sobre el edificio del siglo XVIII que albergó el hospital de pobres y peregrinos, que primitivamente tuvo como función ser un almacén de transformación de productos procedentes del despiece de las ballenas.

El recorrido se detuvo también en la emblemática plaza del Reloj, una torre de principios del siglo XVIII, de la que el historiador dio detalles de su origen. La visita continuó por la calle de La Riba hasta finalizar en el conjunto de interés histórico de la Casa de la Pola y la iglesia de Santa María.

 

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