El patrimonio de Castrillón escondido en el campo

Panera de Casa Ramona, en Llodares, datada de 1805. / LVA
Panera de Casa Ramona, en Llodares, datada de 1805. / LVA

Castrillón cuenta con más de 450 inmuebles de protección integral en la zona rural | En su mayoría se trata de hórreos y paneras, muchos de ellos pertenecientes a fechas anteriores al siglo XX, o bien viviendas y cuadras

SHEYLA GONZÁLEZPIEDRAS BLANCAS.

El Catálogo Urbanístico de Castrillón fue redactado en 2008. En él se recogen todos los bienes que cuentan con algún grado de protección, ya sea ambiental, parcial, documental o integral, siendo este el de mayor rango. Aunque el concejo cuenta con inmuebles de gran valor histórico que están protegidos como el monasterio de La Merced de Raíces, las iglesias de Bayas, El Puerto o Naveces, o la Mina de Arnao, también atesora pequeñas joyas de la arquitectura en las zonas rurales. En total más de 450 bienes repartidos por las diferentes parroquias.

La mayor parte de ellos son hórreos y paneras. Estas construcciones típicas asturianas están protegidas por a nivel autonómico al tratarse de elementos muy tradicionales arraigados a la región. A pesar de que todos cuentan con ese blindaje integral, algunos destacan por su riqueza arquitectónica, que va ligada también a su antigüedad. Elementos que los hacen diferentes al resto. Uno de los mejores ejemplos es la panera de Casa Ramona, que data de 1805 y que se encuentra en la localidad de Llodares. En ella se grabaron elementos artísticos, que aún hoy perduran y que la convierte en un elemento a salvaguardar.

El historiador Iván Muñiz dedicó su tesis a la aldea asturiana, haciendo do énfasis en estas construcciones. «Los estudios que he realizado sobre los hórreos y las arquitecturas rurales introdujeron una perspectiva social que supuso un impacto, porque cambiaba algunos planteamientos tradicionales como su imagen de arquitecturas populares», apunta, a la vez que destaca que «el Catálogo Urbanístico contó con buenos etnólogos y eso se nota por el detalle con que se recogen las construcciones rurales, especialmente hórreos y paneras, y se estudian sus cronologías».

La construcción en 1805 de la panera de Llodares no es un caso aislado, muchas de estas edificaciones datan de antes del siglo XX. Entre viejos pegollos se esconden obras de arte, como el hórreo de Ca' Antona en Moire, que data de 1760 y que destaca por sus rosetas hexapétalas policromadas. Precisamente es ese pequeño pueblo el que atesora la mayor cantidad de bienes protegidos, con 39.

El Pillarno la parroquia que cuenta con un mayor porcentaje de edificaciones con protección integral, ya que a las citadas de Moire se suman otras veintiocho en El Cuadro o diecinueve de Pipe, entre muchos otros. Quien visite Santiago del Monte también podrá hacer una ruta por sus hórreos y paneras, ya que el Catálogo Urbanístico cuenta con veintisiete edificaciones de este tipo. Otras veinticinco se encuentran ubicadas en Santiago del Monte, que también tiene incluidos en el Catálogo su fuente y lavadero, convirtiéndose en las únicas del concejo a excepción de la fuente del 'Niño meón' de Salinas.

No es el único caso, a estos hórreos y paneras se suman algunas viviendas o edificaciones auxiliares. Cabe destacar una única cuadra dentro del catálogo, también ubicada en Moire y que destaca por su gran valor etnográfico. El Molino de Las Bárzanas, construido en 1779, destacó para los etnógrafos porque se conservó sus usos y la maquinaria original. En ese caso, como se encuentra en la planta baja de una vivienda, se optó por proteger de manera parcial la casa.

El resto están repartidas por los diferentes pueblos ya que las zonas urbanas del concejo han visto como los edificios de varias plantas han sustituido a las casas y a este tipo de inmuebles anexos.

Zona urbana

Si se suman los hórreos y paneras que hay fuera de la zona rural de Castrillón apenas alcanzan la veintena. Y es que en Piedras Blancas hay tan solo dos, en Salinas cuatro y Raíces alcanza los siete, estando todos ellos en la zona del conjunto histórico. Precisamente es este espacio el que cuenta a su vez con otros diez bienes protegidos, aunque muchos de ellos tienen la consideración de ambiental como pueden ser las viviendas de la plaza, entre ellas destaca una, ubicada en el número 79. Esta sí tiene protección integral igual que el Monasterio de La Merced.

Salinas en cambio destaca por sus casas unifamiliares, catorce de ellas tienen que llevar a Patrimonio cualquier modificación al considerarse bienes con protección integral, el mismo nivel que tiene Las Colonias o la iglesia parroquial.