El 'pintor de la liberación' regresa a Villaviciosa

Mino Cerezo, junto al cartel que ha diseñado, en la inauguración de la muestra. / J. PAÑEDA
Mino Cerezo, junto al cartel que ha diseñado, en la inauguración de la muestra. / J. PAÑEDA

El muralista maliayo Mino Cerezo elabora el cartel de la Semana Santa y expone su obra en la Casa de los Hevia

SARA G. ANTÓN VILLAVICIOSA.

Nació en Villaviciosa en 1932 y después de toda una vida fuera -pasó 35 años en América Latina- regresa a su hogar. Al menos, su trabajo. Mino Cerezo, conocido como el 'pintor de la liberación', es un claretiano que recibió ese apelativo en Brasil. Seguidor de la Teología de la Liberación, sus dibujos han nutrido publicaciones latinoamericanas sin cobrar derechos de autor y es uno de los exponentes de la pintura mural de carácter religioso, fuertemente influida por un talante social. La que acoge desde ayer la Casa de los Hevia será su segunda muestra, cuentan en la asociación Cubera. Tras su primera exposición, en Manila en 1968, no quiso saber más «del comercio del arte». Ahora, llega a Villaviciosa por partida doble. Con esta exposición, de la mano de Cubera con la colaboración del Ayuntamiento, y como creador del cartel con el que se anunciará la Semana Santa de Villaviciosa.

«Lleva el tema de la cruz y del descendimiento, con cruces que no representan solamente a los que fueron crucificados con Jesús, que eran malhechores. O, mejor dicho, gente subersiva, que había luchado contra el imperio romano que ocupaba su tierra», explicaba ayer Mino Cerezo, que regresó a España y reside en Salamanca, aunque, incide, mantiene su vinculación con América Latina. «Representa a los crucificados de hoy, reproduce la Pasión de la gente que sufre, de las víctimas de esta sociedad inhumana que hemos ido creando los seres humanos», añade sobre su cartel de Semana Santa.

El mayordomo de la cofradía de Villaviciosa, Nicolás Rodríguez Martínez, y el presidente de Cubera, Ángel Valle, destacaban ayer la calidad de la obra de Mino Cerezo, un artista que pocos conocen fuera de Latinoamérica.

«Queremos dar a conocer su obra y su figura», decía Valle. Más de 30 pinturas en una sala de la Casa de los Hevia y unas cuarenta fotografías de sus murales en otra, buscarán acercar el trabajo de un hombre firmemente comprometido. «Entre cristianismo y revolución no hay contradicción», decía ayer Mino Cerezo, mientras recordaba su etapa en Nicaragua, a donde se desplazó para apoyar a los cristianos que estaban con la revolución.