«La Semana Santa llena el vacío que dejan el desamor y la insolidaridad»

José Marcelino García, durante la lectura del pregón. / TAREK HALABI
José Marcelino García, durante la lectura del pregón. / TAREK HALABI

El escritor y colaborador de EL COMERCIO José Marcelino García evoca en el pregón los recuerdos de su niñez de la Pascua candasina

PEPE G.-PUMARINO CANDÁS.

«La Semana Santa llena los huecos que han ido dejando el desamor, la falta de solidaridad con los más pobres del mundo, el aumento de la violencia y la depresión en una sociedad aparentemente más ilustrada y más racional». Estas palabras, extraídas del pregón que pronunció ayer en la iglesia de San Félix de Candás, definen el sentir del escritor y colaborador de EL COMERCIO José Marcelino García (Candás 1950) sobre la celebración de la Pascua. Fue el suyo un discurso lleno de vivencias de su juventud y de su vocación religiosa, que resultó muy del agrado del público asistente que llenó el aforo del templo candasín.

La presentación corrió a cargo de la periodista y escritora María Teresa Álvarez, quien destacó del pregonero que no haya tenido la necesidad de documentarse sobre las celebraciones religiosas candasinas por haber sido testigo de ellas. Ya sucedió con sus antecesores, Hermenegildo Fernández y la propia María Teresa. «Pertenecemos a la misma generación y la amistad que nos une entorno a dos personas ya fallecidas se vio reforzada desde entonces», señaló con un bonito recuerdo para su esposa Begoña.

Tras esta breve pero emotiva presentación, dio paso al discurso, que tuvo una duración cercana a los veinte minutos. Para empezar eligió la cita del escritor Hermann Hesse que dice: «Muchas veces es imposible expresar con palabras o por escrito lo que uno siente en lo profundo de su intimidad. Quiere decirse dentro de su alma y de su corazón». Este inicio le sirvió para ir abriendo su corazón. «Aquí, en este recinto sagrado yo no aprendí ninguna vileza. Escuché el Evangelio de la boca de muchos hombres buenos, de muchas catequistas amables y queridas. De muchos sacerdotes hablando con erudición y fervor de cosas importantes para la vida y para la muerte. Aquí nos enseñaron a intentar amar con ternura, siguiendo el modelo de Jesús de Nazaret, a perdonar mil veces y a pedir que nos perdonaran».

Declive religioso

El también licenciado en Estudios Eclesiásticos, se refirió al momento actual de la religión cristiana, de la que, dijo, «se encuentra en declive, al menos, en Europa, a la vez que se constata que la mano del ser humano está detrás, directa o indirectamente, de la gran mayoría de las víctimas del hambre en nuestro planeta y de las guerras. Sin duda -añadió-, vemos que el mundo necesita con urgencia heraldos de la paz y la justicia, de la libertad, el derecho y el amor».

Más adelante, rememoró sus vivencias de cuando llegaban los barcos para celebrar la Pascua: 'El Panchita', 'La Amistad', 'El María Antigua', 'La Asunción', 'El Pepín',» todos aquellos vapores que llevaban abordo a los patrones y marineros candasinos, los más pescadores de bonitos del Cantábrico. Y las vaporinas y motoras de la Iguera».

No faltaron referencias simpáticas de entonces. «Allí, en el cabildo, las mujeres y los niños esperando, con jarros, botellas, tarros de cristal, a Carmen y Casimira, las sacristanas, trayendo en un barcal el agua bendita de la Resurrección. ¡Fuera perros, fuera gatos, fuera toda maldición, que aquí está el agua bendita y el ramín de la Pasión!».