«Estaba siempre al servicio de todos»

La familia estuvo arropada por numerosos profesores del IES de Corvera así como de alumnado del centro educativo. / MARIETA
La familia estuvo arropada por numerosos profesores del IES de Corvera así como de alumnado del centro educativo. / MARIETA

La comunidad escolar del IES de Corvera despide con emoción a Manuel Antonio Seoane, conserje del centro desde sus inicios

S. GONZÁLEZAVILÉS.

Manuel Antonio Seoane ocupó el puesto de conserje del IES de Corvera desde que abrió sus puertas. Su fallecimiento repentino el pasado lunes ha dejado enmudecida a la comunidad escolar del centro, que ayer le daba el último adiós en la sala multiconfesional del tanatorio de Avilés.

El dolor por su repentina muerte dejó a profesores y equipo directivo abatidos, igual que a la familia del bedel. La ceremonia estuvo oficiada por el párroco de Las Vegas, Alejandro Soler, que se encargó de dar voz a los familiares, «la pérdida de un familiar es dura, pero aún más cuando es así de repentina».

«Estaba siempre al servicio de todos», destacaban antiguos profesores del centro, que tenían un grato recuerdo del ordenanza. Todos hicieron hincapié en su amabilidad y predisposición al trabajo. «Le vamos a echar mucho de menos, este será un curso diferente», decía ayer la directora del IES, Elena Roces, que también insistía en que «ha sido una sorpresa para todos su marcha repentina».

La sala multiconfesional se llenó también de recuerdos. «Su jornada laboral no terminaba cuando sonaba la sirena. Un año, a 31 de julio, a punto de cerrar el centro, tomó las riendas para hacerse cargo del papeleo que necesitaba un alumno matriculado con nosotros a cuya familia querían deportar de España. Él lo solucionó todo», recordaba Elena Roces. Los alumnos también tuvieron gratas palabras para el conserje a quienes pedían ayuda siempre que la necesitaban. «Nunca tenía una mala palabra», decían a la vez que apuntaban que «se sabía el nombre de muchos de nosotros, era uno más, le veíamos todos los días».

Manuel Antonio Seoane abrió por última vez las puertas del instituto el pasado viernes. El lunes por la mañana a todos les extrañó que el centro estuviera cerrado. «Era muy cumplidor, jamás había llegado tarde. Fue raro ver que estaba cerrado pero esperamos un poco por su caso. Cuando dieron las once de la mañana y vimos que no abría saltaron las alarmas», explicaba la directora del centro.

«Para los profesores siempre fue un gran apoyo», señalaban tanto los integrantes de la plantilla actual como algunos de los profesores ya jubilados. Hace algunos días había participado junto a ellos en la tradicional comida del profesorado de final de curso, el último evento en el que se encontró con todos sus compañeros, que ayer le rendían un pequeño homenaje. «Es una sorpresa que nadie hubiéramos imaginado. Era joven y nadie se esperaba su marcha así», lamentaban.