Suelas de zapatos y desechos médicos, el 'botín' de Rebolleres

Dos voluntarios depositan la basura recogida en la playa. / J. F. P.
Dos voluntarios depositan la basura recogida en la playa. / J. F. P.

20 personas limpian de residuos la playa. «No podemos dejar el futuro del planeta en manos del voluntariado», subraya la organizadora

A. G.-OVIESCANDÁS.

Marisé González lo tiene claro: «No podemos mirar para otro lado». Esta maestra lleva casi una década organizando quedadas voluntarias para limpiar los espacios costeros de Carreño. La playa de Rebolleres fue ayer escenario de su última iniciativa, en la que participaron una veintena de personas, tras tener que suspenderla la semana pasada por mal tiempo. Medio centenar de bolsas de plástico, 108 tapones, 14 palos de 'chupa chups' y 89 bastoncillos fueron algunos de los objetos que recogieron durante casi una hora. «Fuimos pocos, pero el trabajo que se hizo fue impresionante. Contabilizamos cada objeto que recogemos con el fin de cuantificarlos y denunciar la situación en la que se encuentran las playas», explicó.

La voluntaria mostró su asombro por la aparición de desechos médicos y tampones entre los residuos recogidos ayer cuando, apuntó, en otras limpiezas en Rebolleres nunca se habían visto. «Es verdad que en otras limpiezas había objetos mucho más grandes», señaló. También se retiraron del arenal suelas de zapatos, aparejos de barcos y botellas de plástico, entre otros.

Todos los datos recopilados durante la jornada, que contó con la colaboración de Plastic Free Cantábrico y Surfrider, serán colgados en la página de Ocean Iniciatives, con el objetivo de que puedan llegar al Parlamento Europeo. Con esto se pretende, añadió, llevar a cabo un registro científico de la basura recogida. «Antes se vertía y tiraba basura al mar pensando que no tenía consecuencias, pero sí que las tiene y muchas», lamentó González.

González moviliza cada vez que puede a sus vecinos para limpiar las playas, aunque, apunta, «éste debe ser un trabajo que hagan profesionales. Los ayuntamientos tienen que tener a trabajadores para limpiar las playas todo el año, no solo en verano. No podemos dejar el futuro del planeta en manos del voluntariado». «Alguien tiene que hacer algo. Yo soy maestra y si no creyese en el futuro, no podría dar clase», apostilló.