El trail 'Puerta de Muniellos', en Moal, conquista a público y corredores

Los corredores, en la línea de salida, antes de la prueba. / B. G. H.
Los corredores, en la línea de salida, antes de la prueba. / B. G. H.

El campeón de España de carrera de montaña, Pablo Villa, vence en la séptima edición de la prueba, con un recorrido «duro» pero «muy bonito»

BELÉN G. HIDALGO MOAL.

El trail 'Puerta de Muniellos' puede medirse por el número de inscritos: 700 corredores que compiten en las pruebas de 12 y 32 kilómetros. Pero también por la cantidad de personas involucradas en mimar cada detalle: 80 vecinos de Moal y 250 voluntarios que se ponen a disposición de la organización para convertir este pueblo, en pleno parque natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, en todo un referente de las carreras de montaña en Asturias. «Fue un éxito total: ambiente, público, corredores... Los deportistas valoraron muy positivamente llegar a Pena Moncó y tener público animando», afirmaba el alcalde de barrio, Toño Rodríguez, terminada la prueba. Una sensación que reinaba entre los vecinos del pueblo, aupados por los voluntarios y felicitados por los corredores.

Ayer se disputó la carrera de 32 kilómetros, la 'niña bonita' y, anteayer, la de 12. Desde primera hora de ayer, el pueblo era un hervidero. Las mujeres comenzaron el día preparando el desayuno para los corredores, sin perder de vista los 70 kilos de paella que había que preparar para la comida. «Es todo un reto. La exigencia es mayor conforme crece la carrera», explicaba María del Carmen Álvarez, presidenta de la asociación 'Muyeres de Moal', que cuenta con un séquito de colaboradoras en el bar, el comedor...

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Mientras, los corredores se hacían con sus dorsales y las emisoras se entregaban a los voluntarios que iban partiendo hacia los lugares asignados. «Es un pueblo muy unido. Los vecinos te miman mucho y te animan a volver», cuenta Gabino Collar, voluntario que suma varias ediciones. Como él, Toño López, que considera que «no es un trabajo muy exigente. Además, te lo pasas bien y colaboras con la carrera», añadía.

La lluvia quiso aguar el inicio de la prueba, pero desapareció a la misma velocidad que los 400 atletas emprendían camino. Pocos minutos más tarde, partía un autobús rumbo a Moncó para el público acompañante. Una iniciativa que echaba a rodar este año y que ha sido muy aplaudida. «Podemos saber algo de ellos. La organización es de diez. Tiene en cuenta también a los acompañantes y están pendientes de todos», indicaba Leticia Álvarez, esperando ver pasar a su marido. «Se agradece mucho no tener que estar esperando en el pueblo desde que salen hasta que llegan a meta», apuntaba Sandra Sedano.

Para la mayoría de los atletas la dureza del trazado se suple con la acogida del pueblo. «La carrera es muy dura, pero muy bonita y está muy bien señalizada, los voluntarios se dejan la garganta animando y el gaitero en lo alto fue un puntazo. Te levantan el espíritu», contaba Francisco Fuentes, corredor llegado desde A Coruña que abandonaba Moal con ganas de haberse adentrado en la Reserva Integral de Muniellos, pero encantado con el estacionamiento de autocaravanas que se ponía en marcha por primera vez en esta edición.

En el plano deportivo, el primero en llegar a meta fue el actual campeón de carreras de montaña, Pablo Villa, que regresaba a Moal en tres horas y 16 minutos. La asturiana María Polonio empleaba cuatro horas y tres minutos en finalizar la carrera.

 

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