«No vamos a mirar para otro lado si la gente se salta las normas en la playa»

Una mujer paseando a sus dos perros en Salinas esta semana. / MARIETA
Una mujer paseando a sus dos perros en Salinas esta semana. / MARIETA

La alcaldesa de Castrillón, Yasmina Triguero, advierte de que la Policía Local podrá imponer multas, que ascienden hasta los 150 euros

RUTH ARIAS SALINAS.

Los primeros días de temporada alta en las playas de Castrillón han servido para ver que, a pesar de conocer la normativa, y que desde este pasado miércoles está prohibido acceder con los perros a los arenales, salvo el de Bayas, muchos usuarios prefieren obviarla y acudir con sus mascotas para dar el paseo habitual y permitido hasta el martes. Sin embargo, el Ayuntamiento advierte que «los usos no pueden ser compartidos durante la temporada alta», al tratarse, sobre todo en el caso de Salinas, de un enclave de alta afluencia en los días de buen tiempo.

La alcaldesa recuerda que la presencia de perros en la playa, desde ahora y hasta el 15 de septiembre, es objeto de sanción, y que podrá acarrear multas que van desde los cincuenta hasta los 150 euros. «No podemos detectar todas las imprudencias, pero si la Policía Local , en sus labores de vigilancia de Salinas, detecta a algún perro en la playa, lo sancionará», afirma Triguero.

«Todo se hará desde la normalidad y se valora la educación cívica, pero no vamos a mirar para otro lado si la gente se salta la normativa en la playa», advierte la regidora. A partir del día 1 de junio entra en funcionamiento el servicio de socorristas por lo que, a priori y en su horario de trabajo, será más complicado ver perros en la playa, puesto que una de sus labores será darles el alto, pero hay unos quince días de impás en los que no habrá vigilancia específica, aunque la Policía Local prestará atención al arenal.

«Salinas es una playa en la que claramente no se pueden compartir los usos porque hay mucha población, especialmente en los días de sol, hay gente que va a pasear o a bañarse y está además toda la actividad de las escuelas de surf», expone Triguero, que apunta además a que «con la marea alta se merma mucho la superficie de la playa», una circunstancia que también se tiene en cuenta a la hora de redactar la normativa.

Los propietarios

La presencia de perros puede ser más tolerable en días nublados, en los que apenas hay bañistas ni gente tomando el sol, pero la norma es clara y marca un período a partir del cual se prohíbe su paso, tanto sueltos como con correa. En estos primeros días de temporada alta, muchos propietarios de mascotas han hecho caso omiso de las obligaciones impuestas por el Ayuntamiento, argumentando que, con civismo, no debería resultar incompatible la convivencia entre humanos y canes en las playas de Castrillón.

Uno de los razonamientos para defender la presencia de perros en la playa de Salinas era que está tenía muchos más servicios que la de Bayas, que es la única del concejo en la que los perros pueden acceder todo el año, tanto por el transporte público como por los recursos que se encuentran a su alrededor, el mismo que también usan los bañistas que lo eligen y mucha de la gente que acude a pasear los días de buen tiempo.