Los vecinos de Carlos Albo alegan dificultades técnicas para conectarse al saneamiento

Critican que el Consistorio quiera multarlos y dicen que la solución es llevar a cabo el plan especial previsto para la zona, que incluye la red de conexión

PEPE G.-PUMARINO CANDÁS.

Los propietarios de los edificios de la calle Carlos Albo de Candás que permanecen sin conexión al saneamiento criticaron la medida municipal de aplicar sanciones. Desde su punto de vista, con el anuncio de que comenzará a multar, el Ayuntamiento «solo busca sembrar el miedo», pero la solución pasa por el desarrollo del denominado Plan Especial de Reforma Interior (PERI) de Albo. Se trata de un ambicioso proyecto urbanístico que prevé el acondicionamiento del cauce del río Rita y la dotación de una serie de infraestructuras, incluida la red de saneamiento.

Según indican, este fue el planteamiento inicial que se hizo desde el Consistorio. Por esta razón, demandan del equipo de gobierno «más comprensión» con este asunto. Mientras tanto, afirman que «ahora parece que somos los malos de la película porque son nuestros edificios los que contaminan». El pasado día 14 de este mes, tras conocer la resolución de la Alcaldía requiriendo que se lleven a cabo las conexiones, remitieron un escrito en el que se expusieron las razones por las cuales no se pueden cumplir los mandatos. La principal alegación fue la imposibilidad técnica de poder conectarse a la red del alcantarillado.

«Constantes atascos»

En algunos casos, los inmuebles precisarían de la instalación de un sistema de bombeo o impulsión para poder evacuar las aguas residuales que se generan en sus viviendas. Esta alternativa se ampara en que la tubería general discurre a diferente profundidad en el subsuelo de la ubicación de los edificios. Ante este problema, se solicitó al Consistorio una actuación subsidiaria por parte de la Administración local, como se contempla en la ley con cargo a los propietarios, o esperar al desarrollo del PERI de Albo. Los afectados comentaron a este periódico que, «tras realizar varias consultas a las empresas que podrían hacer la obra, todas ellas lo rechazaron argumentando que no podrían garantizar un buen funcionamiento. Y prueba de ello es que la única que acometió el enganche a la red sufre de constantes atascos».

En cuanto a los vertidos a la playa de La Pregona, el colectivo de afectados mantiene que éstos no provienen únicamente de sus inmuebles. «La red de aliviaderos recoge tanto las aguas residuales como las pluviales cuando se sobrecarga la instalación. Por lo tanto, no nos pueden culpar de esos vertidos». Y recordaron que para poner solución «estaba proyectada la construcción de un pozo de tormentas en el aliviadero de La Pregona, algo que no se hizo y, de ahí, que persista el problema».

Entretanto, los vecinos insisten en que se dan otras alternativas suficientes para resolver este asunto, «pero está claro que este gobierno municipal solo busca dejarlo para sus sucesores».