Vecinos de Perlora critican el mal estado del cementerio

La empresa encargada de su mantenimiento dice que informará sobre sus actuaciones y cobrará anualmente 20 euros por sepultura y 6 por nicho

A. G.-OVIESCANDÁS.

La empresa encargada del mantenimiento del cementerio de Perlora, Servicios Funerarios San Pablo, ha decidido eliminar la tasa única de 10 euros que hasta el momento debían aportar los propietarios de cualquier tipo de propiedad. Así, los vecinos deberán empezar a pagar 30 euros por capilla, 20 por sepultura y 6 por nicho. La compañía organizó hace unos días una sesión informativa en la iglesia parroquial con la intención de explicar las nuevas condiciones y conocer la opinión de los usuarios sobre la situación actual del camposanto, ante las numerosas críticas por la falta de mantenimiento del mismo.

Esta modificación en los precios también obligará a cambiar el método del cobro. Hasta el momento, se pasaba un recibo a cada vecino y se marcaba cuándo se realizaba el pago. A partir de ahora, las personas que cuenten con algún tipo de propiedad en el cementerio de Perlora deberán realizar un ingreso anual en el número de cuenta que se ha colocado en un bando informativo a la entrada del mismo.

La empresa ha recalcado que «el pago de estas cuotas es obligatorio para todos los adjudicatarios. En el caso de retrasos en el abono de las mismas se implementarán a los costes generados de cualquier servicio en su unidad de enterramiento». Asimismo, han querido tranquilizar a los vecinos sobre sus métodos de trabajo, informándoles de cada cuánto se llevarán a cabo las labores de limpieza y mantenimiento.

Rehabilitación de la Iglesia

La parroquia de Perlora estuvo inmersa hasta hace tan solo unos meses en las obras de rehabilitación de la iglesia de San Salvador, que tuvieron que realizarse debido al derrumbe de parte de la cubierta del tejado en mayo de 2017. Para poder hacer frente al pago, fue necesario solicitar un crédito, al que se sumaron las aportaciones de lo feligreses y la subvención del Arzobispado de Oviedo, la cual generó en principio muchas dudas al no conocerse la aportación exacta.

Durante el tiempo que duraron los trabajos, los actos religiosos tuvieron que trasladarse a la parroquia de Albandi.