Villaviciosa actúa sobre 20 palmeras para prevenir la plaga del picudo rojo

Los operarios, en una palmera situada junto a la residencia de mayores./
Los operarios, en una palmera situada junto a la residencia de mayores.

El escarabajo apareció en Siero y puede matar estos árboles. El tratamiento se efectúa en el parque Ballina, la zona de La Oliva y la plaza San Francisco

ELENA RODRÍGUEZ VILLAVICIOSA.

Apareció en Asturias a finales de 2017 y dejó desconcertados a los especialistas. Hasta entonces, se consideraba que el picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), un escarabajo de gran tamaño que puede alcanzar los cinco centímetros, no podía sobrevivir en las zonas más al norte de Madrid. Pero lo hizo.

Apareció en Oviedo y después en Siero y en sendos concejos hubo que cortar varias palmeras, pues esta dañina especie puede provocar la muerte de estos árboles si no se controla a tiempo. Abre galerías en las palmeras que pueden llegar a un metro de longitud, provocando que las hojas centrales amarillen y se marchiten en pocas semanas. El Servicio de Sanidad Vegetal de la Consejería de Desarrollo Rural constató que dichos ejemplares de la zona central estaban enfermos. Por eso, el Ayuntamiento de Villaviciosa ha decidido prevenir y tomar medidas contra la plaga. La empresa concesionaria del mantenimiento de las zonas verdes de ámbito municipal, Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), así como la empresa local Vallina iniciaron ayer el tratamiento para proteger a estos árboles

Actuarán sobre veinte ejemplares en parcelas municipales. De ellas, trece están en el parque Ballina, otras tres en la plaza San Francisco (junto a la iglesia parroquial), otras tantas en la zona de La Oliva y una, en la calle Caveda y Nava.

Según explica el jefe del servicio de la empresa concesionaria, José Luis Simancas, «no existe sintomatología relacionada con la plaga». Como prevención, «se les ha procedido a tratar con un insecticida», pues «en caso de existir algún ejemplar de picudo rojo latente o activo en la planta, lo mataría».

Tal y como subrayó ayer el Ayuntamiento, esta campaña se centra en parcelas de titularidad municipal. No obstante, recuerda a los propietarios particulares de palmeras la existencia de este riesgo y la importancia de adoptar medidas fitosanitarias para erradicar la especie invasora. «Lo que pedimos a los vecinos es que estén atentos e informen al Ayuntamiento en caso de notar algún empeoramiento o desmejora de sus ejemplares», añade Simancas.

Las palmeras más sensibles y habituales son la datilífera, la canaria, la del género Washingtonia, la Trachycarpus fortunei y la Chamaerops humilis. En el caso de que los ciudadanos detecten algún síntoma, el Gobierno municipal trasladaría a los técnicos del servicio dicha información para que pudiesen «evaluar los ejemplares y determinar si ese empeoramiento es producido por la plaga y, en consecuencia, actuar para que, según de avanzado esté el ataque, tratar de salvar la palmera o talarla. El objetivo fundamental es evitar su propagación a otros árboles», concluye José Luis Simancas.