La mayor caída de Feve se da entre Gijón y Laviana, que pierde la mitad del pasaje

Tren de Gijón-Laviana, del que se bajan dos usuarios en la estación de Carbayín. / PABLO NOSTI
Tren de Gijón-Laviana, del que se bajan dos usuarios en la estación de Carbayín. / PABLO NOSTI

Sindicatos y Asturias al Tren consideran que el soterramiento de Langreo «no soluciona nada» y ven el remedio en el plan de cercanías de 600 millones

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

La línea Gijón-Laviana se ha convertido en el 'agujero negro' de las cercanías en ancho métrico (tipo de vía asociado a la extinta Feve). La crisis mermó la capacidad de financiarse viajes que tenían los usuarios de toda la red, pero también los fondos dedicados por la empresa a mantener al día sus ferrocarriles, vías y plantilla. El cóctel ha provocado una pérdida de pasajeros en Asturias del 39,8% entre 2008 y 2016 en las cinco líneas troncales.

La conexión que mejor resiste es Oviedo-Infiesto, que se ha dejado un 31,6% de su pasaje pero se mantiene como la más utilizada en ancho métrico, con 1.463 clientes al día. El batacazo se localiza entre Gijón y Laviana, donde el ferrocarril embarca a 768 viajeros al día, lo que supone un 48,8% menos que en 2008.

Las 34 frecuencias programadas al día tardan 75 minutos en completar un recorrido en el que Renfe no ofrece servicios semidirectos. Eso provoca que el cercanías se detenga invariablemente en las 26 estaciones y apeaderos que componen el trayecto. El resultado es que once de ellas son 'paradas fantasma', lugares donde pese a que el tren se detiene 34 veces al día, recoge a menos de cinco pasajeros en toda la jornada.

«Los semidirectos que pusieron una vez los tuvieron que quitar porque el problema fundamental de la línea es que entre Gijón y Noreña es vía única, por ella tienen que pasar los mercancías y los servicios de Gijón-Laviana y Gijón-El Berrón-Oviedo», explica Carlos García, portavoz del colectivo Asturias al Tren. «No hay capacidad para todo, y puestos a elegir, Renfe prefirió dejar el surco a los semidirectos Gijón-El Berrón-Oviedo», indica este viajero habitual. La decisión penalizó a Gijón-Laviana, trayecto que los semidirectos libraban en 52 minutos. Era un tiempo muy competitivo frente al coche (que precisa unos 50 minutos para viajar entre ambas ciudades, sin contar el tiempo para localizar aparcamiento) y el autobús (Autos-Sama requiere entre 65 y 75 minutos). «La única forma de atajar el declive de la línea es duplicar la vía entre Sotiello y La Florida, inversión que venimos años reclamando y que se incluyó en el Plan de Cercanías 2017-2025 del anterior ministro», recuerda el representante de Asturias al Tren. En abril el entonces ministro, Íñigo de la Serna, anunció en el Fórum EL COMERCIO que incorporaba esa duplicación al plan, lo que elevaba la inversión total del programa para las cercanías por encima de los 600 millones.

«Hacen falta más semidirectos para ser competitivos con el autobús y el coche», coincide Luis Blanco Junquera, presidente del comité de empresa de Renfe. Tanto el sindicalista de UGT como el portavoz de Asturias al Tren señalan que el soterramiento de Langreo mejora la situación urbanística de la ciudad pero «no soluciona nada en cuanto a recuperar pasajeros». Blanco Junquera sostiene que el talón de Aquiles de la línea es que «hay un tren cada hora, y cuando se produce una supresión no te informan de nada, con lo que has perdido tanto tiempo que ya no vuelves». Su apuesta es intercalar semidirectos, «hacer variantes en alguna curva, para ganar tiempo, e incrementar el personal en las estaciones; ahora están cerradas y las máquinas generan problemas en las personas mayores».

 

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