Los médicos niegan que el chófer del siniestro de Avilés ocultara que tenía epilepsia

Omar López, el conductor del autobús accidentado. / MARIETA
Omar López, el conductor del autobús accidentado. / MARIETA

El facultativo de la mutua reconoce, ante la jueza que instruye el caso de un accidente en el que murieron cinco personas, que le dio el alta

P. SUÁREZGIJÓN.

El médico de la mutua aseguradora que atendió al conductor del autobús accidentado en Avilés el 3 de septiembre de 2018, en el que perdieron la vida cinco de sus ocupantes, negó ayer en su declaración ante la jueza que instruye el caso que el chófer tratase de ocultar información alguna sobre su historial médico. «Me pasó toda la información. Sabíamos que había tenido un ataque de epilepsia», afirmó, contundente, a preguntas del abogado que ejerce la defensa del conductor, Víctor Tartiere. De hecho, según explicó el propio facultativo, Omar López no habría podido negarse a conducir el autobús, puesto que tanto la Seguridad Social como el neurólogo que lo atendió habían dado luz verde a la reincorporación a su puesto de trabajo. «Estaba de alta a todos los efectos», explicó el médico.

Esta última declaración es justo la contraria a la versión que habían mantenido varios abogados de la acusación, quienes afirmaron hace unas semanas que el chófer había tratado de ocultar sus datos médicos a fin de continuar en su trabajo. «Queda demostrado que no hubo ocultación alguna. Lo que ocurrió es tan sencillo como que un neurólogo le dio el alta tras comprobar su estado», afirmó ayer Tartiere, quien siempre había defendido la inocencia de su cliente respecto a las acusaciones de un posible intento por ocultar el historial médico. «El alta de la Seguridad Social está ahí. El resto daba igual. Tenía que ir a trabajar», insistió.

Este último testimonio es perfectamente complementario y no contradice el aportado en su día por el neurólogo, quien afirmó que una vez se le realizaron al chófer las pruebas y se estableció un diagnóstico, este fue informado de que padecía epilepsia (motivo por el que López estuvo de baja desde febrero de 2015 a febrero de 2016) y de las circunstancias que rodean a un ataque de este tipo. Sin embargo, y pese a que el médico aseguró ante la jueza haber dedicado «bastante tiempo» a explicarle los resultados, considera que López se negó a aceptarlos. Esa fue, al menos, la sensación que tuvo el neurólogo, la misma que transmitió a la magistrada Virginia Fernández.

«Cadena de negligencias»

Un posible ataque de epilepsia es, desde el comienzo de la investigación, la principal hipótesis que barajan los investigadores a la hora de explicar el accidente. De hecho, en su primera declaración ante la jueza, el propio López, en silla de ruedas a consecuencia de las lesiones que le provocó el siniestro, en el que perdió una pierna, reconoció haber padecido ataques aislados de epilepsia y seguir un tratamiento para prevenir nuevos síntomas.

En este sentido, y debido a que el chófer no recuerda nada de lo sucedido el día del siniestro, este fue el dato más relevante que pudo arrojar en sede judicial. Concretamente, el chófer hizo alusión a un medicamento en cuyos efectos secundarios se centraron las acusaciones. «Se trata de un medicamento que produce somnolencia. Creemos que ésta puede ser la causa del accidente», afirmaba el pasado mes de abril, sin ambages, Gonzalo Botas, abogado de la familia de una de las víctimas y quien apuntaba ya a una posible «cadena de negligencias» en la que estarían involucradas tanto las mutuas aseguradoras como los facultativos que dieron el visto bueno para que el conductor se incorporase a su puesto de trabajo.