Mejor calidad de vida en el centro de Asturias

Jacobo Blanco y Antón González, con el documento presentado en Oviedo. / MARIO ROJAS
Jacobo Blanco y Antón González, con el documento presentado en Oviedo. / MARIO ROJAS

Un estudio refleja que hay una brecha creciente con los municipios de las zonas rurales

MARCO MENÉNDEZ OVIEDO.

Que en los diferentes concejos asturianos no hay la misma calidad de vida es algo sabido por todos, pero hasta ahora no había un estudio que pusiera negro sobre blanco esa realidad en base a unos criterios homogéneos que ayuden a detectar las carencias y a pensar políticas públicas que les pongan coto. Es lo que ha hecho el Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología del Principado, que ha elaborado el trabajo 'Indicador sintético de calidad de vida de los municipios de Asturias' y que fue presentado ayer.

Aunque se trata de un tipo de trabajo que se comenzó a desarrollar hace unos años en Francia, «en Asturias aún no teníamos nada hecho y somos pioneros, más aún a escala municipal. Este informe tiene que ver con la búsqueda de la mejor eficiencia de las políticas públicas, en especial ahora que los recursos son muy escasos y las necesidades infinitas», explica el decano del colegio, Jacobo Blanco, que participó en la elaboración de este estudio junto a Antón González, Ángel Alonso, Joaco García y Elena Pérez.

Se necesita un plan

Los expertos proponen que el Principado elabore un Plan Estadístico RegionalOviedo concentra la mayor parte de los servicios, lo que supone «mucho empleo y renta»

Pero, ¿qué se hizo y qué resultados se obtuvieron? Los expertos analizaron 48 parámetros agrupados en nueve familias: condiciones materiales de vida, trabajo, educación, salud, ocio y relaciones sociales, seguridad física y personal, gobernanza y derechos básicos, entorno y medio ambiente, y bienestar subjetivo. A todos esos parámetros se les dieron unos valores, según el municipio, y el resultado final estableció una clasificación o ranking. Se obtuvo así un listado de los 78 concejos asturianos desde la mayor calidad de vida (Oviedo, Gijón, Noreña, Avilés, Ribera de Arriba, Llanera) hasta los que tienen la menor calidad de vida (Boal, Villanueva de Oscos, Degaña, Amieva, Yernes y Tameza e Ibias). Lo que permiten estos indicadores es localizar la dimensión de las carencias en el bienestar de los asturianos por municipios, ayudar a la programación de las políticas públicas en función de criterios racionales de dimensión, alcance y viabilidad, así como racionalizar el gasto público. El problema con el que se encontraron los investigadores es la dispersión o carencia de datos con los que trabajar, por lo que este colegio profesional propone la elaboración de un Plan Estadístico Regional.

El coordinador del trabajo fue Antón González, quien explica que «a nivel municipal y comarcal, aproxima el concepto de calidad de vida a la realidad de los asturianos» y los datos indican que la mayor calidad de vida se sitúa en el área central de Asturias y más concretamente, en su zona norte. Además, existe una brecha creciente con las zonas rurales.

Jacobo Blanco resalta que «lo que mejor define la calidad de vida es el empleo cualificado y donde más se tiene es en la zona centro, como Oviedo y los concejos de su alrededor, Gijón, Avilés y las pequeñas cabeceras comarcales». Son empleos vinculados a la administración, a la Universidad, etcétera, que requieren de una mejor formación y, por lo tanto, están mejor pagados. Esto ocasiona un problema: «Hay una brecha territorial entre la mitad norte de la llamada área metropolitana y el resto de la región, sobre todo las zonas de montaña y los Oscos, que tienden a deprimirse», apunta Blanco. Y es que estos expertos observaron una relación directa entre «la calidad de vida y la evolución demográfica de los concejos».

Antón González, por su parte, considera que «tiene que haber unas políticas específicas y urgentes para los distintos territorios que no sean el área central». Blanco agrega, por ejemplo, el concepto de 'áreas micropolitanas', como pueden ser las costas oriental y occidental asturianas, o la situación del interior montañoso, que «reclama un tratamiento muy específico».

Percepciones y realidades

Los indicadores analizados también tienen en cuenta la percepción de los ciudadanos. Así, indican que en Gijón la preocupación por la contaminación no es tan alta como en Navia, una zona rural pero que tiene una factoría como Ence. «Es algo que, en principio, no se esperaría», apunta Blanco, que resalta que en las zonas urbanas asuntos medioambientales como el reciclaje o la recogida de residuos «son muy potentes». Otro indicador, como la percepción de la salud, es muy similar en todos los municipios, mientras que la participación en la vida comunitaria es más elevada en las zonas rurales, «donde hay más cercanía a los alcaldes o se participa en actividades como las sextaferias», remarca el decano del colegio.

Un asunto que llama la atención es por qué los datos indican que hay una mayor calidad de vida en Oviedo que en Gijón. Los expertos apuntan a que «Oviedo reúne la mayor parte de los servicios, tiene la administración, la universidad o el hospital de referencia de la región, lo que eleva mucho el empleo y, por lo tanto, la renta». Eso sí, advierten de que siempre se han de medir indicadores que tengan en común todos los municipios, es decir, por ejemplo no se incluye como hecho que incremente la calidad de vida que un concejo sea costero o no.

Este 'Indicador sintético de calidad de vida de los municipios de Asturias' es, según el Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología, «el punto de partida», pero reconoce que hace falta contar con más indicadores que incluir en el análisis y mejorar la metodología. «Vemos que las administraciones hacen las cosas sin un conocimiento exhaustivo del entorno donde se aplican, lo que provoca una deficiencia a la hora de aplicar políticas y de invertir los recursos», sentencia Blanco.