Los MIR solo cubren el 60% de las jubilaciones de médicos de familia previstas hasta 2023

Una médica en su consulta. /J. Simal
Una médica en su consulta. / J. Simal

El Ministerio de Sanidad ha aumentado de 42 a 62 las plazas de formación a partir del próximo año, cifra que el Simpa ve aún «insuficiente»

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

Centros de salud con solo cuatro de sus once médicos habituales pasando consulta, jornadas de trabajo en las que los facultativos acaban realizando 65 atenciones -presenciales y telefónicas- o colas de dos horas delante del mostrador de administración para solicitar una cita. Son algunos de los ejemplos de lo que la falta de médicos de Atención Primaria está suponiendo este verano en toda Asturias, aunque con mayor incidencia en los dispositivos urbanos. La consecuencia directa de que no haya profesionales a los que recurrir para cubrir las vacaciones, las bajas o los permisos del personal. «Y los dos o tres próximos años la situación cada vez irá a peor», advierte Javier Alberdi.

La afirmación del presidente del Simpa tiene como fundamento un estudio demográfico que el propio sindicato médico elaboró antes de las elecciones generales del pasado mes de abril. En él radiografía cada una de las ocho áreas sanitarias del Principado para determinar el número de facultativos que alcanzarían la edad de jubilación entre 2020 y 2023 -los cuatro años que coincidirían con un nuevo mandato gubernamental- y, por tanto, abandonarán su actividad, salvo que voluntariamente decidan continuar trabajando. Es esta una opción que el anterior consejero de Sanidad, Francisco del Busto, dejó abierta en aquellas especialidades en las que no hubiera bolsa de demandantes de empleo.

Se queda el 85%

La conclusión a la que llega el Simpa, después de analizar estos datos y compararlos a su vez con las cifras de MIR que está previsto que concluyan su formación en el Principado durante estos próximos cuatro años es que «el equilibrio» entre los que se jubilan y los que se pueden incorporar al sistema es tan «ajustado» que, a la postre, resultará «insuficiente». Entre otras cosas porque da por hecho que no todos los residentes que se formen en Asturias acabarán quedándose en la región. La experiencia de los últimos años, en los que el grado de adhesión de los MIR al Principado ha sido bastante notorio, apunta a que suelen quedarse entre el 75 y el 85% de los nuevos médicos. Un porcentaje que varía en función de la especialidad.

Asegura José Antonio Vidal, vocal del Simpa, que una de las tasas más altas es la que se da en la de medicina de familia y comunitaria. Pero, volviendo al estudio comparativo elaborado por el sindicato médico, ni aunque el 100% de los 134 profesionales que concluirán su residencia en esta especialidad acabaran aceptando finalmente un contrato en la sanidad asturiana sería suficiente para garantizar el relevo de los que se jubilan. Esos 134 MIR solo darían para cubrir seis de cada diez de las plazas de médico de familia que quedarán vacantes de aquí a 2023. Son, según las propias bases de datos del Simpa, 231 los facultativos que cumplirán los 65 en ese plazo. «Y no se tienen en cuenta los profesionales que salen del servicio activo por otras causas, como excedencias, enfermedad...», anota el vocal del sindicato médico, que advierte de que el problema de falta de médicos de familia «se va a agravar cada año que pase».

Veinte más

Para tratar de atajar ese déficit de profesionales, el Ministerio de Sanidad ha aprobado ya incrementar la actual cifra de plazas MIR en esta especialidad. Así, si este año son 42 las personas que se están formando como médicos de familia en el Principado, en mayo de 2020 serán veinte más los que inicien el MIR en la región. Con todo, «es una solución a cuatro o cinco años vista», lamenta el presidente del Simpa, Javier Alberdi.

Así las cosas, José Antonio Vidal apunta que, solo para cubrir las 231 jubilaciones previstas, en el horizonte de 2023 «deberíamos haber conseguido no solo retener a todos» los MIR formados en Asturias sino también atraer, como poco, a «otros 152 profesionales más de Atención Primaria».

Desde el sindicato médico consideran que «replantearse la jubilación tal y como está concebida en la actualidad» y que son urgentes medidas para «hacer más atractiva laboralmente la región». Así, defienden, por un lado se conseguiría fidelizar a los que se forman aquí y, por otro, captar profesionales de fuera del Principado.

Es una tarea complicada. Sobre manera porque otras comunidades autónomas ofrecen a los médicos condiciones laborales y económicas bastante más atractivas. Un ejemplo, en Asturias, es habitual que los médicos que concluyen su residencia enlacen durante años contratos de un mes. Como mucho, de un año. Por eso muchos optan por ofertas de contratos plurianuales, con pagos extra por carrera profesional o pluses por ocupar puestos de difícil cobertura como los que encuentran en otras comunidades. Otros directamente optan por la sanidad privada.

Lo que ocurre en Atención Primaria no es una excepción. El problema también es «muy grave», afirman desde el Simpa, en la Atención Especializada. Ahí calcula que se van a registrar al menos 264 jubilaciones en los próximos cuatro años.

Una visión «optimista»

Para hacer estos cálculos -a partir de los datos de personal estatutario del Servicio de Salud del Principado (Sespa)-, el sindicato médico no contabilizó el número exacto de médicos que han optado por prorrogar su actividad más allá de los 65 años y que se jubilarán también en el próximo cuatrienio. No disponía de esos datos, pero calcula que serán unos sesenta o setenta más. Además, al haber realizado el estudio en el mes de abril, tampoco se reflejan los posibles cambios derivados del concurso de traslados ejecutado el pasado junio. No obstante, «ninguna de esas limitaciones reduciría la magnitud del problema», entiende José Antonio Vidal, que aclara que lo que reflejan esas tablas «es una visión de mínimos, optimista, si es que se puede llamar así».

Un repaso general a las ocho áreas sanitarias del Principado permite visualizar que el mayor volumen de jubilaciones en los cuatro próximos años se concentrarán en las zonas de Oviedo y Gijón, con 200 y 139 bajas de profesionales respectivamente. Esto es, el 60% del total. Por el contrario, son las áreas sanitarias de Cangas del Narcea y Arriondas las que mejores datos arrojan, con solo catorce y 18 jubilaciones previstas en el próximo cuatrienio respectivamente. El hecho de que en las alas la edad media de los médicos sea mucho más baja «aumenta la necesidad de hacer favorable y atractivo trabajar en ellas», considera el Simpa.