'Montaña rusa' de nervios en el Colegio Montedeva

Los compañeros de clase de Abdu celebran la buena noticia del rescate del joven. /  JOAQUÍN PAÑEDA
Los compañeros de clase de Abdu celebran la buena noticia del rescate del joven. / JOAQUÍN PAÑEDA

Amigos y compañeros del joven Abdu vivieron una intensa mañana en la que pasaron «de llorar por la tensión a hacerlo de alegría»

DANI BUSTOGIJÓN.

Las lágrimas provocadas por los nervios tornaron, en cuestión de minutos, en señal de alegría. Alivio. Sonrisas de desahogo tras vivir una intensa mañana. No fue el día más productivo en cuestión académica para los alumnos de 1ºB de la ESO del Colegio Montedeva, que pasaron varias horas montados en una montaña rusa de emociones. No era para menos. En el aula, la silla que suele ocupar Abdu llevaba dos días vacía.

Su ausencia, el pasado lunes, no fue extrañada, ya que los padres del joven, de 13 años, ya habían avisado al centro previamente de que tanto él como su hermano gemelo, Ibra (de 1ºC), se ausentarían un día porque estarían de viaje.

Pero ayer, sus faltas sin justificar generaron algunos indicios de preocupación. Algo raro sucedía. Los rumores sobre la desaparición de Abdu se extendió entre los alumnos y los docentes del centro. Y se convirtió en una certeza cuando una de las profesoras llamó a la madre de los dos niños para saber por qué ninguno de ellos había acudido ayer a clase. «Está desaparecido, lo están buscando y no podemos contar más de momento», fue la respuesta que obtuvo de la madre, nerviosa después de acumular algo más de 24 horas sin saber dónde se encontraba su hijo.

«Pensábamos en el frío que habría pasado, era una situación difícil», indica su tutor

Una preocupación que se hizo extensible en el Colegio Montedeva. El hecho de que el joven hubiese pasado toda la noche perdido en las montañas de Picos de Europa conllevaba serios peligros. «Pensábamos en el frío que habría pasado esa noche, aunque es un chaval deportista, se encontraba en una situación complicada», señala el tutor de 1ºB, Rosendo Pesquera.

Ese primer momento fue «un shock». La incertidumbre llevó a los nervios y a alguna que otra lágrima a sus amigos y compañeros de clase. Las informaciones que surgieron durante la mañana mantuvieron en vilo a todos ellos, que conocen bien a Abdu. Inquietos, permanecían pendientes de las noticias que pudiesen llegar desde Collado Jermoso, en la vertiente leonesa de Picos de Europa.

Los profesores, con la ayuda de la psicóloga del centro, trataron de devolver la calma al aula de 1ºB. «Ante los rumores que podían surgir, sobre lo que podía pasarle, decidimos hablar con los compañeros de Abdu», comenta Pesquera.

Con «hipotermia y hambre»

Tras la charla con los alumnos, y por fortuna, las buenas noticias llegaron pronto. Todo se sucedió muy rápido. Al principio eran solo murmullos: «Lo han localizado». De nuevo se llamó a la madre del joven y se confirmó la información. Aunque ella todavía no había visto a su hijo, comentó que le habían encontrado en una zona próxima al refugio en el que se había hospedado la familia, y que estaban realizando las labores de rescate. Él se encontraba «bien», aunque con algún síntoma de «hipotermia y hambre». El peor de los escenarios se daba por descartado. «A partir de ahí, la gente ya estaba mucho más relajada y pasamos de los nervios a la felicidad y la tranquilidad», cuenta el tutor. Fue una jornada «sobre todo de emoción», porque se pasó, según explica Pesquera, «de llorar por los nervios a llorar de la alegría».

El resto de la mañana ya fue como la recta final de la montaña rusa, cuando el vagón comienza a detenerse. Libros a la mochila y regreso a casa. Todavía a la salida de clase algunos jóvenes comentaban en corrillos todo lo vivido. La inesperada aventura terminó con final feliz para el joven velocista del Gijón Atletismo, a quien ahora sus compañeros esperan ver de nuevo en clase antes de que finalice el curso, el próximo martes. Su mesa y su silla, mejor ocupadas.