Muere un cazador de 81 años al caer y golpearse con una piedra en Candamo

José Antonio Fernández Aguirre, vecino de La Reigada y jubilado de AENA, tropezó cuando se dirigía con un compañero a su puesto de caza

LAURA MAYORDOMO

Un desafortunado accidente se cobró ayer la vida de José Antonio Fernández Aguirre, más conocido como Pepín, de 81 años y vecino de La Reigada (Candamo), cuando se encontraba participando en la última cacería de la temporada en Sandiche, en ese mismo concejo. Según explicó a EL COMERCIO su hijo, que también formaba parte de la cuadrilla de La Peral, el hombre «resbaló y se golpeó contra una peña» sufriendo un fuerte golpe en la cabeza. Fuentes de la Guardia Civil confirmaron que no portaba ningún arma y que aguardaba junto a otro cazador a que les asignaran un puesto. Fue al poco de echar a andar hacia ese punto cuando tropezó y cayó al suelo, con la mala suerte de darse un fuerte golpe en la cabeza que le provocó la muerte en el acto.

Ocurrió en torno a las tres de la tarde. Sus compañeros de cacería alertaron de inmediato al servicio de emergencias del 112 de Asturias, pero los servicios sanitarios que se desplazaron hasta el lugar no pudieron hacer más que certificar su fallecimiento. Hasta Sandiche se desplazaron también efectivos de la Guardia Civil del puesto de Soto del Barco.

El cuerpo de José Antonio Fernández Aguirre fue trasladado por la tarde a las instalaciones del Instituto de Medicina Legal del Principado, en La Corredoria, donde se le practicó la autopsia. La familia tiene previsto llevar sus restos mortales al tanatorio de Grullos, donde serán velados antes del funeral.

De familia hostelera

Gran apasionado de la caza, actividad en la que comenzó antes de la veintena, José Antonio Fernández Aguirre se había jubilado como trabajador de Aena en el aeropuerto de Asturias. Era muy conocido en la zona por formar parte de una familia hostelera de gran tradición en Candamo. Su abuelo, Antonio Aguirre, abrió hace casi cien años en La Reigada, entre los concejos de Candamo e Illas, La Bodega de Aguirre, un negocio hostelero que durante muchos años fue bar-tienda y hoy regentan el hijo y la nuera del fallecido ayer. Precisamente, los platos de caza son una de las especialidades del bar, habitual punto de encuentro de la cuadrilla La Peral.

Ayer, sus miembros se encontraban abatidos por el desgraciado accidente sufrido por uno de los más veteranos del grupo y quien, durante años, había sido el encargado de comandar la cuadrilla. De hecho, entre sus planes estaba hacerle una cena de homenaje ayer mismo.