Trágica muerte de un parapentista al engancharse con un árbol y caer al pedrero de playa España

Momento del rescate del parapentista en la zona de Escalera de playa España. Sobre la imagen, una foto del fallecido. / SEPA

Sergio Palacios, un experto piloto gijonés de 45 años, se precipitó desde casi 100 metros tras un minuto pidiendo ayuda

P. SUÁREZ / A. G. OVIESGIJÓN.

Sergio Palacios Estañ, un parapentista de 45 años con casi una década de experiencia, falleció en la tarde de ayer tras quedar enganchado de un árbol y caer al pedrero de playa España, en Villaviciosa, cuando trataba de aterrizar en el arenal junto a su compañero de vuelo. El gijonés, muy conocido entre los aficionados a este deporte, quedó colgando de la rama de uno de los eucaliptos que se levantan junto al escarpado acantilado después de que su parapente se enredase durante la aproximación a la zona de aterrizaje. Durante casi un minuto, el fallecido quedó suspendido en el aire, pidiendo ayuda de forma desesperada. Sin embargo, y pese a que a algunos vecinos les dio tiempo a alertar a los servicios de emergencias, la rama quebraba por el peso y el gijonés se precipitaba desde una altura cercana a los 50 metros, impactando de lleno contra el pedrero de la playa y perdiendo la vida en el acto. Por su parte, fuentes de Protección Civil cifran la distancia de caída en más de 100 metros.

A los pocos minutos llegaron a la zona varias patrullas de la Guardia Civil, efectivos de Bomberos de Villaviciosa y el helicóptero medicalizado del SEPA, que nada pudo hacer por la víctima. Una vez confirmado el fallecimiento por el médico rescatador y ante la subida de la marea, el cuerpo sin vida de Sergio Palacios fue izado en una operación de grúa y llevado al aparcamiento de la playa, a la espera de la llegada del forense y los servicios fúnebres, que procedieron a su traslado al Instituto de Medicina Legal de Oviedo, donde le fue realizada la autopsia.

La noticia del fallecimiento supuso un duro golpe para la comunidad de parapentistas asturianos, entre la que Palacios era muy querido. Apodado 'El Vikingo' por su aspecto nórdico y la característica coleta que solía hacerse, el fallecido era herrero de profesión y tenía una hija. Además del parapente, su gran pasión, 'Viki', como le llamaban de forma cariñosa sus amigos, era un habitual en los mercados de artesanía, donde vendía todo tipo de artículos que él mismo confeccionaba. «Dedicaba mucho tiempo al parapente y era un grandísimo volador. Cuando haces un deporte así te expones a este tipo de peligros. Le puede pasar a cualquiera. Una tormenta lo revuelve todo», afirman quienes lo conocían, a los que horas después de lo ocurrido les seguía costando creer la pérdida de su amigo.

La víctima y su compañero de vuelo, que aterrizó en el arenal con total normalidad, se encontraban realizando un tipo de recorrido conocido como 'La laderona'. Ambos habían despegado de la colina del Cuervo, en Gijón, desde donde se dirigieron hasta la zona de Playa España, 'spots' sobradamente conocidos por los amantes de este deporte. Sin embargo, tal y como indican las primeras investigaciones, un cambio de viento habría obligado a los dos parapentistas a forzar el aterrizaje en pleno arenal, una operación que, si bien carece de especial complicación, representa un mayor peligro en días con corrientes de sotavento, al hacer la aproximación mucho más imprevisible. De esta forma, una racha de viento habría empujado al fallecido contra los árboles, provocando el incidente que terminó con su vida.

«No era una temeridad»

Pese a la pequeña tormenta que sacudió ayer el concejo, tanto los investigadores del suceso como expertos en la materia no consideran que las previsiones representasen ningún peligro para iniciar el vuelo y completar el recorrido previsto por ambos parapentistas. «Al final las previsiones son solo eso, previsiones. Nunca sabes a ciencia cierta con lo que te puedes encontrar. Sobre todo en cuestión de vientos, que es lo que de verdad te puede complicar un vuelo. La lluvia al final es un factor molesto, pero no afecta tanto», aclaran algunos compañeros de la víctima. Todos ellos descartan que volar ayer supusiese una temeridad. «Quizás no eran las mejores condiciones del mundo, pero tampoco eran tan malas como para preocuparse», explican sobre un recorrido que, por la belleza del paraje, es uno de los habituales en época estival.

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