Fallece en la cárcel de Asturias el empresario Víctor Rodríguez Mallada a consecuencia de un infarto

Víctor Rodríguez Mallada. /ZUREDA PRESS
Víctor Rodríguez Mallada. / ZUREDA PRESS

Había llegado a firmar patrocinios con varios clubs, entre ellos el Real Oviedo, que terminaron en los tribunales y a adquirir incluso el Club Deportivo Cudillero antes de su desaparición

R. MUÑIZGIJÓN.

Siguen los altercados en la prisión de Asturias. En el último mes desde el sindicato Acaip-UGT se habían denunciado hasta dos agresiones a funcionarias ocurridas en el módulo de mujeres. Ayer trascendió la muerte de un interno, aparentemente víctima de un infarto. También una agresión con 'pincho' que terminó con un herido ingresado en el Hospital Universitario Central (HUCA).

El hecho luctuoso ocurrió en la mañana de ayer. El interno era Víctor Rodríguez Mallada, expatrocinador del Oviedo, que cumplía tres años de condena por quedarse dinero de una cliente. Tenía 53 años, una válvula en el corazón y era fumador. Mediante sus sociedades llegó a firmar contratos de patrocinio con varios clubs deportivos que terminaron en los tribunales por impagos y adquirió el Club Deportivo Cudillero poco antes de su desaparición por falta de liquidez.

En la prisión se lo tenía por un reo responsable y trabajador que a primera hora empezó a encontrarse indispuesto.

Cuando llegó al módulo de enfermería se desplomó al suelo. Los profesionales sanitarios efectuaron de inmediato maniobras de reanimación pero, por más empeño que pusieron, todo resultó infructuoso. Una vez certificada la muerte, el protocolo prescribe que el cuerpo sea remitido al Instituto de Medicina Legal para practicarle la autopsia. Cabe recordar que el pasado curso el centro penitenciario fue escenario de cinco decesos, tres más que en 2017 y 2016.

Las muertes en un centro que tiene 1.216 internos y un porcentaje significativo de ellos con dolencias y adicciones, son raras pero no excepcionales. Más corrientes resultan las peleas entre internos. El pasado año se registraron 61 agresiones entre reos con resultado de herido leve y dos más con lesiones de mayor gravedad. Es decir, hay una riña aproximadamente cada seis días.

El lunes volvió a pasar. Un preso clavó a otro un 'pincho' en el cuello, en el módulo siete. Se sospecha que el detonante serían las malas relaciones que el hijo del agresor mantenía con la víctima. El herido fue ingresado en el HUCA.

Acaip, central vinculada a UGT en la prisión de Asturias, emitió un comunicado lamentando la concatenación de sucesos. «Desde esta sección sindical hacemos responsable de todo lo ocurrido, y de los sucesos que en un futuro vayan a ocurrir a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias», apuntan, en referencia al departamento del Ministerio del Interior responsable de las prisiones.

Los representantes laborales acusan a su dirección de «no atender ni a una sola de las reivindicaciones que el colectivo lleva planteando desde hace más de dos años». El conflicto laboral vivirá el próximo 19 de junio una nueva etapa, con las elecciones que renovarán la junta de personal.

El centro afronta un nuevo rumbo desde que en enero fuese designado como director Jesús Miguel Garrido, quien entre sus prioridades se ha marcado reforzar los módulos libres de droga. Al respecto el informe anual del Defensor del Pueblo, conocido ayer, recoge que los presos siguieron en 2018 dirigiendo quejas por los roces que la anterior dirección mantenían con los terapeutas. «Cualquier fricción que pueda producirse puede afectar negativamente al programa», lamenta el Defensor del Pueblo.

El argumento de la dirección cesada era que los terapeutas hicieron de los módulos lugares con normas propias al margen de la Constitución. El Defensor responde que «esta institución se resiste a considerar que durante cerca de dos décadas» la propia administración penitenciaria asumiera esas pretendidas irregularidades sin hacer nada.