«Mi hermana siempre le dijo a los médicos que lo que tenía era orgánico»

Hospital Universitario Central de Asturias, donde falleció la joven en abril de 2017. / ALEX PIÑA
Hospital Universitario Central de Asturias, donde falleció la joven en abril de 2017. / ALEX PIÑA

Siete facultativos del HUCA están investigados por la muerte de una joven a la que se trató como enferma mental cuando sufría una meningitis

P. SUÁREZ / L. MAYORDOMO GIJÓN.

Según reza la autopsia, Andreas falleció el 24 de abril de 2017 por una meningitis linfocitaria añadida a una miocarditis. Sin embargo, el tratamiento que recibió en los días previos a su fallecimiento distó bastante de ser el que habitualmente se practica ante este tipo de patologías. Los síntomas de Andreas fueron diagnosticados por varios médicos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) como un problema de salud mental, y la joven, de 26 años, licenciada en Psicología y a punto de opositar, fue atada a una cama de forma involuntaria durante 75 horas.

Andreas se murió sin saber de qué, pero convencida de que aquello que le provocaba un fuerte dolor de cabeza, fiebre y alucinaciones auditivas era de todo menos un problema mental. «Mi hermana les decía a los médicos que lo que tenía era orgánico, una infección. Nadie se muere de repente por una enfermedad mental», afirma Aitana, hermana de la víctima y quien tras su fallecimiento decidió emprender una batalla legal contra los facultativos que atendieron a su hermana y cuyas valoraciones considera las grandes responsables de la pérdida.

Esa denuncia en la que Aitana acusa a siete médicos del HUCA por un presunto homicidio por imprudencia profesional grave apura los últimos pasos de la investigación penal después de que el caso fuese reabierto en febrero de 2018.

«Cuando me dijeron que a mi hermana le habían aplicado contención mecánica (atar a un paciente a la cama para evitar comportamientos violentos o autolesiones) quise sacarla de ahí. Sin embargo, la psiquiatra me dijo que la potestad sobre ella la tenía el hospital», asegura Aitana. La profesional a la que se refiere es la actual directora del área de gestión clínica de Salud Mental del HUCA y una de las facultativas denunciadas. En comunicación con EL COMERCIO, ésta declinó realizar declaraciones mientras el caso esté bajo investigación judicial. Aitana Fernández insiste: «No hicieron nada para salvar su vida. Si no fuera por el ego de los médicos, quizás mi hermana seguiría viva».

Antecedentes familiares

La primera vez que Andreas acudió al HUCA fue en la madrugada del martes 18 de abril. El informe médico refiere que la joven presentaba fiebre y amigdalitis desde hacía dos semanas. Por la tarde volvió a urgencias. Seguía encontrándose mal y además contó que oía ruidos. El nuevo informe incluye ya una referencia a los antecedentes familiares -su madre padece esquizofrenia- como posible explicación a los ruidos que escuchaba y su nerviosismo. «Vieron eso y dieron por hecho que Andreas también tenía una patología mental. Pesaron mucho más los antecedentes que la posibilidad de que lo que tuviese fuera una enfermedad orgánica», afirma su hermana.

Pese a que en un primer momento Andreas accedió voluntariamente a ser ingresada en la unidad de psiquatría del hospital, una vez comprobó que no se le estaba realizando ninguna prueba relacionada con una posible infección, pidió que la dejaran irse. Fue en ese momento cuando los facultativos se lo niegan, al considerar necesario su ingreso, y se pauta la contención mecánica. Unas 30 horas después de tomar la decisión, el hospital comunicó al juzgado de guardia el ingreso involuntario de Andreas, pese a que según la normativa actual esta medida debe ser notificada antes de 24 horas como máximo. El informe del forense judicial que visitó a Andreas en el HUCA fue favorable a esta decisión.

El lunes 24 de abril, cuatro días después de haber ingresado, la joven entró en parada cardiaca y falleció. Tras conocer lo sucedido y la denuncia de Aitana, el HUCA anunció la apertura de una investigación interna de la que, por el momento, no se conoce en qué punto se encuentra o si se llegó a concluir.