«El niño estaba agotado y con frío, pero sobre todo con mucha hambre»

Los sanitarios introducen a Abdu en una ambulancia para trasladarlo al Hospital de León. /  DAVID GONZÁLEZ
Los sanitarios introducen a Abdu en una ambulancia para trasladarlo al Hospital de León. / DAVID GONZÁLEZ

El adolescente se sintió «muy aliviado» al ver a los rescatadores, quienes consiguieron evacuarlo tras una complicada maniobra de helicóptero

LUCÍA RAMOS / OLAYA SUÁREZLEÓN / GIJÓN.

«El niño estaba agotado, con frío y sobre todo mucha hambre». Los rescatadores que localizaron al adolescente gijonés Abdu Morala «enriscado» en una complicadísima zona en las inmediaciones de Collado Solano, en pleno corazón de los Picos de Europa, lo encontraron «asustado y con síntomas de agotamiento». Llevaba sin dormir por lo menos 30 horas, las mismas que se prolongaba el operativo de rastreo.

En una primera valoración, los agentes del Grupo de Rescate y Montaña (Greim) no le vieron lesiones aparentes y él mismo dijo encontrarse «bien dentro de lo complicado de la situación». Llevaba horas intentando aguantar el equilibrio, sin poder moverse para evitar caerse. A unos 1.500 metros de altura y con apenas un chándal y unas botas de montaña. Respiró aliviado al escuchar a los guardia civiles. Porque primero los oyó y luego los pudo ver. Fueron sus salvadores, aquellos que hicieron lo indecible para encontrarle lo antes posible y evitar que un arrebato de adolescencia acabase en drama.

La intención de Abdu era descender hasta Cordiñanes de Valdeón, el pueblo más próximo al refugio de Collado Jermoso donde pernoctaba con su familia, de donde salió a primera hora del lunes. Pero en un momento dado no supo seguir el complicadísimo camino y se desvió, hasta acabar en un punto en el que no podía dar ni un paso. Optó por esperar. Sabía que lo buscarían. Y sabía también de la preocupación de sus padres.

Permanece ingresado en observación en el Hospital Universitario de León

Fuertes rachas de viento

La localización de los servicios de rescate llegó pasado el mediodía de ayer. Pero no estaba todo hecho. Faltaba uno de los pasos más complicados: sacarlo de allí. Hubo varios intentos de aproximación con uno de los helicópteros de la Benemérita, pero las fuertes rachas de tiempo lo impidieron.

Una hora después, y en una difícil maniobra, lograron sacar a Abdu del corazón de los Picos de Europa. «Se sintió muy aliviado, pero a la vez estaba preocupado porque sabía lo que había hecho», aseguran fuentes conocedoras del rescate. Los sanitarios se hicieron cargo de él nada más que el helicóptero tomó tierra. El primer destino fue el centro de salud de Posada de Valdeón, en León, donde los facultativos médicos determinaron que sería conveniente trasladarlo al Hospital de León. Llegó al centro hospitalario sobre las cinco de la tarde. Hasta allí se trasladaron también sus padres, aliviados por el desenlace del episodio protagonizado por su hijo adolescente, pero consternados por lo que había desencadenado y la angustia sufrida durante más de un día.

El menor fue llevado a la planta de Pediatría. Su estado de salud es bueno, según fuentes sanitarias, si bien fue sometido a una exploración profunda para descartar alguna patología. Abdu pasó la tarde durmiendo y comiendo. Si todo va según lo previsto, recibirá el alta a lo largo de la jornada de hoy y podrá regresar a su casa en Gijón para intentar recobrar una tranquilidad interrumpida bruscamente por su decisión de abandonar solo el refugio de Collado Jermoso.

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