Las nuevas normas para el lobo, la miel y los purines sublevan a los campesinos

Cabecera de la manifestación dirigiéndose hacia la Junta General. / PABLO LORENZANA
Cabecera de la manifestación dirigiéndose hacia la Junta General. / PABLO LORENZANA

Unos 200 agricultores exigen frenar el nuevo sistema de pago de daños, la marca para los apicultores y el veto al uso de residuos como riego

R. M. OVIEDO.

Unos 200 campesinos marcharon ayer por Oviedo para terminar ante la Junta General, exigiendo a los partidos que frenen los cambios en tres frentes: el pago de los daños que causan el lobo y otros animales salvajes, la prohibición de usar los purines como riego, y la Indicación Geográfica Protegida (IGP) que el Principado impulsa para la miel de la región.

La protesta fue convocada por la Unión de Campesinos Asturianos (UCA). Su secretario general, José Ramón García Alba, indicó que el 60% de los daños estarían siendo rechazados por el Principado y que los abonos se vendrían liquidando con un retraso de un año. El líder sindical matizó que tras anunciar la manifestación el Principado habría abonado las indemnizaciones de 2018.

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García Alba cuestiona que con el nuevo sistema de valoración los guardas meterían los datos del incidente en un programa que sería el que en primera instancia determinaría si el ataque da derecho a una ayuda. Una comisión con representación de los ganaderos se encargaría de revisar los casos inicialmente rechazados. Esta cogestión es «pasar la pelota a las organizaciones agrarias», consideró, algo que entiende «poco riguroso».

Los campesinos solicitaron a los diputados que hagan frente para evitar la prohibición que, por mandato de la UE, se está anunciando a la práctica de esparcir el estiércol y los purines para su eliminación. Gestionar estos residuos, indicó García Alba, dispararía los costes de la ganadería intensiva, abocando al cierre a parte de las explotaciones.

Los apicultores se sumaron a la protesta por su oposición a la IGP Miel de Asturias. Entienden que el distintivo acabaría desplazando a los pequeños productores, a los que se les impediría usar la palabra 'Asturias' para vender sus botes.