Accidentado aterrizaje en Asturias por un nuevo fallo en un avión de Iberia

Un nuevo fallo en un avión de Iberia con destino a Asturias fuerza a buscar aeropuertos alternativos
E. C.

Tras varios intentos, el Airbus 321 logró tomar tierra en el aeropuerto asturiano pese al fallo en los 'flaps'

Chelo Tuya
CHELO TUYAGijón

Hubo quién lloró al aterrizar en Asturias. La tensión entre el pasaje del vuelo Ib0488 entre Madrid y Asturias se hizo palpable tras comprobar como, tras varios intentos, se hacía evidente que el aparato, un Airbus 321, tenía problemas para tomar tierra. Tantos que, previsto para las 12.50, acabó aterrizando a las 13.19. Y después de que saltaran del techo las mascarillas de oxígeno.

Según informaron expertos a EL COMERCIO, la tripulación detectó problemas con los 'flaps', los estabilizadores de las alas que ayudan al frenado en el aterrizaje.

Se trata de la misma avería registrada la pasada semana también en una aeronave de Iberia y que obligó al piloto a aterrizar en Vitoria, ante la necesidad de disponer de una pista más larga, 3,5 kilómetros, que la longitud que ofrece el aeropuerto asturiano, 2.500 metros.

En esta ocasión, desde la torre de control le ofrecieron las condiciones meteorológicas de Santiago y Vitoria, para que el piloto optara por alguna de esas alternativas. Sin embargo, el comandante del vuelo decidió aterrizar en Asturias, ejecutando una 'maniobra dura', según el argot aeronáutico. Se trata, aclararon las mismas fuentes, de una técnica que consiste en «ayudar a que el avión, que por la avería de los 'flaps' aterriza a una velocidad más elevada, deje de tener sustentación». Lo hace «mediante spoilers (un dispositivo que reduce la fuerza) y reversa de los motores», con lo que logra que se desplome a baja altitud sobre la pista, «y poder, así, aplicar los frenos en toda su efectividad».

La maniobra es una de las habituales en los simuladores de uso obligatorio por los pilotos.

Desde Iberia se asegura que la maniobra entra «dentro de lo establecido» y que por ello el piloto procedió a ejecutarlo.

A causa de este complicado aterrizaje, el vuelo de Iberia que debía haber despegado a las 13.35 con destino a la capital de España, seguía en el aeropuerto al menos cuatro horas después. La aerolínea ofreció a los pasajeros que tenían contratado ese vuelo plazas en los previstos para las 17.40 20.50, pero había pocos asientos disponibles. Muchos viajaron a Madrid en autobús.

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