Un comienzo de curso incierto

El llamado edificio Obanca, que volverá a ser sede del CRA. /
El llamado edificio Obanca, que volverá a ser sede del CRA.

No se han acometido las obras para acoger a los alumnos del instituto en solo dos edificios ni están concluidos los trabajos en el Obanca

LIDIA ÁLVAREZ CANGAS DEL NARCEA.

Sin solución para el Colegio Rural Agrupado (CRA) Obanca y con nuevos problemas para el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) de Cangas del Narcea. Así ven los padres de este último centro la situación del panorama educativo de la comarca ante el inminente inicio de curso.

La asociación de padres volvió a mostrar su «malestar y desacuerdo» con la «polémica y compleja» solución adoptada por la Consejería de Educación, que supone la cesión de uno de los edificios del centro de secundaria al CRA. Esta reordenación conlleva la adecuación del inmueble cedido a los nuevos usos, incorporando cocina y comedor, y la adaptación de espacios en los dos edificios restantes para reagrupar a los alumnos que antes ocupaban tres. Sin embargo, la primera actuación está paralizada por falta de licencia municipal y de la segunda «nada se sabe». Denuncian que, a semanas del comienzo de las clases -el 11 de septiembre para Primaria y el 17 para Secundaria-, tampoco han comenzado las obras prometidas «para subsanar problemas de cableado, goteras y otras deficiencias».

En el otro lado, y a pesar de los retrasos, los padres de alumnos del colegio Obanca, defienden que la solución adoptada es la mejor «rotundamente» y que así lo avalan varios informes.

Araceli Herrero, representante de los padres, señaló ayer que la consejería les ha manifestado que con la paralización de las obras es posible que el comedor no esté listo el día 1 de octubre, cuando comienza a ofrecerse el servicio. Desde Educación barajan alternativas temporales, que los padres están dispuestos a aceptar hasta que concluyan las obras: «Sabemos que las obras siempre traen complicaciones y esperamos que el contratiempo con la licencia se subsane pronto».

Herrero es consciente de que el inicio de curso no va a ser fácil: «Aunque el edificio se va a adecuar para que esté en condiciones de acoger a los alumnos, habrá cosas que no estén listas, pero la mejora es evidente».

Esta semana visitó las instalaciones y explica que, aún sin patio cubierto -una obra prevista a más largo plazo-, la zona en la que los alumnos podrán esperar atechados antes de entrar a clase es unas cinco veces mayor que antes. «En comparación con las instalaciones de abajo ya es todo un lujo, como también el que haya un espacio para biblioteca o el tamaña de las aulas y el espacio para clases de apoyo».

Sobre la otra opción barajada, reformar la Escuela Hogar para acoger al CRA, explica que la duración de las obras sería mucho mayor y no supondría una solución inmediata, además de que impediría que el Ayuntamiento cangués continuase con el programa de actividades en la Escuela Hogar durante el verano.