La tecnología, una más en los pupitres de Villayón

Una profesora ayuda a alumnos de primero y segundo de Primaria a manejar sus tabletas. /
Una profesora ayuda a alumnos de primero y segundo de Primaria a manejar sus tabletas.

El centro es uno de los 17 elegidos en España para un proyecto de la firma Samsung, que aporta también una nueva aplicación de gestión

I. GÓMEZ VILLAYÓN.

Sobre los pupitres, solo tabletas y punteros; en el aire, muchas ganas de jugar y aprender con las novedosas herramientas aportadas por una de las primeras empresas tecnológicas del mundo. Es lo que estos días se ve y se respira en las aulas del Colegio Rural Agrupado (CRA) Villayón, uno de los diecisiete centros educativos de España seleccionados para participar en un proyecto denominado 'Samsung Smart School'.

Esta 'escuela inteligente' se materializa en las tabletas que manejan el alumnado y el cuerpo docente, en las pantallas de 65 pulgadas que se utilizan como pizarras táctiles y en la aplicación desarrollada por la propia compañía como «una solución integral de educación», según la definición que aporta en su web oficial. En Villayón todo esto se traduce en 73 equipos para sus estudiantes de Primaria y Secundaria, otros 17 para el personal docente y dos monitores más que permiten ampliar los contenidos formativos a los que se accede también desde las tabletas.

El software que sustenta el proyecto permite sincronizar los equipos para compartir archivos y realizar tareas de forma dinámica y participativa. Eso sí, siempre bajo el control del profesor, que puede restringir el acceso a contenidos no deseados.

Conocida la teoría desde hace varios meses, estos días empiezan la práctica. Profesores y alumnos se familiarizan con un nuevo sistema de trabajo que, a pesar de las apariencias, «no va a modificar la forma de dar clase ni la educación de forma radical». Lo dice Félix Fernández, coordinador de Nuevas Tecnologías y maestro del centro, que considera que la tableta y la posibilidad de disponer de aplicaciones y recursos tecnológicos para impartir cada materia es un mero reflejo de lo que existe más allá de las paredes del centro: «Es un instrumento muy adaptado a la actualidad social», anota.

En esta línea, el director del centro, Santiago Sepúlveda, asegura: «La educación tiene que adaptarse a las demandas de la sociedad, que demanda esto. Las tecnologías de la información y la comunicación están presentes en todos los ámbitos. Y el educativo no puede ser menos. De hecho, es el que nos exige formar a las futuras generaciones para la sociedad».

Por esto, todos los miembros del claustro han recibido con agrado la iniciativa, aunque les reclama un esfuerzo extra. Para empezar, continuarán hasta mayo con el proceso formativo que imparten el Ministerio de Educación y la propia empresa: «Es un nuevo reto y hay inquietud, pero también es muy motivador», comenta Sepúlveda.

Centro pionero

Mucho más tranquilos están los pequeños: «Por ahora juegan para hacerse con las tabletas. Están encantados», comenta Félix Fernández, mientras su compañera en la coordinación del proyecto, Bibiana Pérez, guía a alumnos de primero y segundo de Primaria en el manejo de una herramienta que no se ve como sustitución del libro de texto, aunque el centro ya comenzó a suprimir los manuales hace varios años y ahora solo se manejan en Matemáticas y Lengua.

Aún no hay una fecha marcada en el calendario, Fernández confía en que antes de que termine el primer trimestre ya puedan impartirse clases con la nueva aplicación, cuya implantación ha obligado a mejorar la conectividad de un centro que, de esta manera, vuelve a ser pionero en la incorporación de nuevas tecnologías.

Y es que ya hace casi una década que estrenó las primeras pizarras digitales de Asturias y también un Aula Modelo en el arranque del proyecto Escuela 2.0. Esa apuesta por la innovación fue seguida por otros centros, algo que puede repetirse de nuevo.