La socorrista María Antonia Martínez conquista siete medallas de Europa

María Antonia Martínez muestra sus medallas y uno de los detalles recibidos ayer en el homenaje. /
María Antonia Martínez muestra sus medallas y uno de los detalles recibidos ayer en el homenaje.

El Franco homenajea a la veterana nadadora por los éxitos cosechados en el Campeonato de Salvamento, disputado en Torrevieja

ISABEL GÓMEZ

«Estoy muy orgullosa de este concejo y de mi Viavélez. Os quiero a todos mucho y a todo el que me sigue». Son las emocionadas palabras con las que la veterana nadadora María Antonia Martínez agradeció ayer a familiares, amigos y vecinos el homenaje sorpresa que se le rindió por las siete medallas conseguidas la semana pasada en el Campeonato de Europa de Salvamento y Socorrismo disputado en Torrevieja (Alicante). Desde allí voló ayer a Santiago, llegó en coche hasta La Caridad y la llevaron directamente hasta el Salón del Plenos del Ayuntamiento, donde recibió el abrazo de sus gentes.

Antonía de Pepón, la primera mujer socorrista de Asturias y una de las pioneras del país, compitió en las filas de un equipo burgalés, Aqua Sos, y fue la única asturiana del campeonato, que reunió a más de 400 nadadores en las categorías máster y junior. Ella compitió en máster 70, edad que cumplirá en unos meses, y aunque era la más joven de su categoría -y la única española- y estaba en forma «los años ya pesan», advertía, entre risas.

La alcaldesa franquina, Cecilia Pérez, que fue con ella a la competición, dio cuenta de su participación en las distintas pruebas de playa y piscina: «Estuvo en muy buena forma, pero fue muy duro. Y el club, orgullosísimo. De hecho, se la disputaban. El País Vasco la quería fichar», aseguró.

Y no es para menos, dado el palmarés que cerró la nadadora franquina: dos oros, dos platas y tres bronces, conseguidos tanto en pruebas individuales como por relevos. Incluso logró podio en la categoría de sprint playa, «cuando a ella no le gusta nada correr por la playa, pero lo hizo y bien», contó la alcaldesa. Lo más duro, señaló Martínez, fue la prueba de rescate de maniquí: «Es la más duro, pero es la más importante, porque cuando hay algo en el agua hay que sacarlo. No queda más remedio». Y añadió, sin ocultar su orgullo: «Nunca se me ahogó nadie».

La lucha de esta mujer referente para los nadadores del Occidente, que lució al cuello todas sus medallas, recibió ayer el último premio de este campeonato: los aplausos de su Ayuntamiento, sus amigos y su muy emocionada nieta Lucía.