Las abundantes lluvias contienen el avance de la polilla guatemalteca en el occidente

Las capturas se han reducido un 96% en solo un año al pasar de las 2.200 en 2017 a las 83 de este ejercicio

BELÉN G. HIDALGO TINEO.

El control sobre la plaga de la polilla guatemalteca comienza a dar sus frutos ayudado por las abundantes precipitaciones. Así se desprende de los datos ofrecidos ayer por la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales en Tineo, el concejo tampón (en el que se controla la distribución del tubérculo) con más plantaciones declaradas de la región. «En 2016 capturamos cerca de 900 polillas; en 2017, con más trampas y más municipios afectados, llegamos a 2.200 y a punto de terminar el actual ejercicio, 83», apuntó Efrén Vigón, responsable de plagas y lucha biológica del área de Sanidad Vegetal. En la actualidad, continúan instaladas entre todos los municipios casi 600 trampas que se revisan cada dos semanas. «Empieza a haber un descenso. Hay muchos municipios en los que desde enero no ha habido capturas y, en este descenso, desempeñó un importante papel la pluviosidad», apuntó. Y continuó: «Este año llovió el doble de la media de años anteriores. En los municipios en los que se prohibió la plantación el problema derivado son los rebrotes, pero se malograron por la lluvia y se han bajado muchísimo los niveles de captura», subrayó Vigón.

Pese a todo, el experto advirtió de que no se debe bajar la guardia. «No se captura toda la polilla. Se captura una parte de los machos, pero en un programa de erradicación no hay que pensar en los que capturas, sino en lo que se escapa, que son hembras que puedan estar fértiles y fecundadas». Es por ello que desde la consejería se reitera la importancia de continuar con las medidas adoptadas para su erradicación.

Sin casos en dos años

Recuerdan que para volver a plantar patata en los concejos infestados deberán transcurrir dos años sin que se detecte Tecia Solanivora. «Si hay un nuevo positivo, el marcador vuelve a cero», advirtió Vigón, añadiendo que se estudiará la situación en municipios colindantes.

Hoy está prohibido plantar en Tapia de Casariego, Coaña, El Franco, Navia, Valdés, Cudillero, Pravia, Muros de Nalón, Gijón, Vegadeo, Castropol, San Tirso de Abres y Taramundi. A ellos habría que añadir los concejos tampón, donde existe un control sobre la distribución: Santa Eulalia de Oscos, Villanueva de Oscos, Illano, Boal, Villayón, Tineo, Salas, Candamo, Soto del Barco, Castrillón, Llanera, Illas, Corvera, Avilés, Carreño, Gozón, Siero, Noreña y Villaviciosa.

Vigón explicó la importancia de mantener limpios y aislados los almacenes y revisar las patatas para detectar cuanto antes su aparición. En cultivo, la clave está en dificultar a la polilla que llegue a las patatas sembrando profundo y recolectando temprano para que las altas temperaturas no sequen el suelo y se agriete, «pues favorece que la polilla entre», así como no sembrar patatas infestadas y con el correspondiente pasaporte fitosanitario. «Hay gente que planta su propia patata que han ido seleccionando a lo largo de generaciones. Si está infestada, está generando problemas», advirtió Vigón, explicando que la situación es complicada también debido a la cantidad de pequeñas parcelas que en su mayoría no son cosechadas por profesionales.

 

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