30 años de trashumancia en Tineo

Fernando Álvarez, 'Cañón', y César Castaño, con el carro de bueyes y el niño Tomás Menéndez. / FOTOS: D. S. F.
Fernando Álvarez, 'Cañón', y César Castaño, con el carro de bueyes y el niño Tomás Menéndez. / FOTOS: D. S. F.

La fiesta reconoció al vecino Fernando Álvarez, 'Cañón', y al escultor César Castaño | Los vecinos recrearon la bajada de los vaqueiros del puerto, con el ganado y el carro tirado por bueyes, a las zonas más bajas para pasar el invierno

DAVID SUÁREZ FUENTE CASA DEL PUERTO (TINEO).

El alto de la Casa del Puerto en Tineo acogió ayer la trigésima edición de la Fiesta de la Trashumancia. «Es un homenaje a los vaqueiros que ya fallecieron», explicó Juan García Gayo, organizador de esta cita, una recreación simbólica de la bajada del ganado que realizaban los vaqueiros de alzada desde las brañas a zonas más bajas para pasar el invierno.

El desfile, de poco más de un kilómetro desde la localidad de Las Tabiernas hasta la Casa del Puerto, se realizó con el tradicional carro del país tirado por bueyes -cargado con los utensilios de la casa y las maletas- y seguido de otros animales como cabras y gallinas. El encargado de guiar a esta comitiva fue Víctor Cano, seguido de decenas de vecinos que -a pie o a caballo- realizaron el camino, rememorando así este traslado a las zonas más bajas de la sierra de Tineo, como Silvallana o Caborno. Decenas de personas aguardaban la llegada del carro a la Casa del Puerto, donde llamó la atención el elevado número de jóvenes que la fiesta reunió este año.

En esta trigésima edición, el vecino de Villatresmil, Fernando Álvarez, 'Cañón', que hace unos meses apareció en estas páginas de EL COMERCIO por reclamar el arreglo de una carretera de Tineo plantando berzas en los baches, fue reconocido «por ser un luchador nato de la comarca, siempre reivindicando cosas y a veces muy poco valorado por la gente», comentó García Gayo, quien añadió que «hay que homenajear al que se preocupa por la zona».

El escultor de Navelgas, gaitero y presidente de la asociación de bateadores de oro Barciaecus, César Castaño, recibió la 'Paiel.la de plata' «por ser embajador de la cultura vaqueira y asturiana por todo el mundo», explicaron desde la organización. Muy agradecido por el premio, Castaño respondió que es «el primer galardón que recibo a título individual», dijo.

«Me genera una tremenda alegría porque es un reconocimiento en casa y porque viene de una etnia tan especial como los vaqueiros», dijo. Y es que él desciende de los vaqueiros y fue unos de los impulsores que ayudó a recuperar los sones de gaita vaqueira y «a difundirlos en otros medios como la radio», como recordó ayer tras recibir el premio.

La organización coronó como reina de las fiestas a Lucía Pérez Mayo y celebró una misa campestre y una comida típica vaqueira con pulientas, torreznos, arroz con leche y frixuelos. La tonada y las carreras de caballos de velocidad y de cintas amenizaron la tarde, que concluyó con la actuaciones de Clave de Ro y Lucía.

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