Un mes con un argayo dentro de casa

Antonio Abad supervisa el estado de los puntales que sostienen la techumbre del pajar. / B. G. H.
Antonio Abad supervisa el estado de los puntales que sostienen la techumbre del pajar. / B. G. H.

El desprendimiento de la AS-34 en Allande derribó un muro de seis metros de altura | El terreno «se tragó la pared» del pajar y llenó de escombro una cuadra en Fonteta. «Envié un escrito al Principado, pero no tuve respuesta», dice el dueño

BELÉN G. HIDALGO FONTETA (ALLANDE).

«Se hundió sin previo aviso. Era un día claro, con sol. ¡Quién iba a pensar que fuese a pasar algo así!», recordaba ayer el vecino de Fonteta, Antonio Abad, frente a la casa familiar en la que irrumpió hace un mes un argayo de la carretera AS-34, la vía que comunica la zona del Valledor con el Pozo de las Mujeres Muertas.

Entre la carretera y la vivienda obra una distancia de unos dos metros. El terreno cedió y se llevó por delante el grueso muro de piedra de un inmueble cuya antigüedad podría superar los dos siglos. «La pared desapareció. Se la tragó el terreno», comentaba sin apartar la vista del hueco abierto por el desprendimiento. La tierra arrastró la piedra del muro, que coincide con el pajar y estima que podría tener una altura de unos seis metros. Todo ello acabó rellenando la cuadra ubicada en la parte baja del inmueble. «Es la parte más antigua de la casa. Junto a ella descansa la vivienda, que data de 1954», destaca el propietario, señalando que, afortunadamente solo hay que lamentar daños materiales. «El pajar apenas tenía forraje y no había maquinaria. Sí se dañó un antiguo telar que había en un cuarto», lamentó Abad.

A día de hoy la parte afectada del inmueble se encuentra apuntalada. «Un vecino me ayudó a colocar los puntales para sujetar las vigas que aguantan el tejado, pues una de ellas quedó colgando al no tener apoyo en la pared», explicó el propietario, que teme que esta situación acabe generando daños estructurales en el espacio de la vivienda. «Si no se hace algo pronto puede caer más», apuntó Abad en referencia a las previsiones del tiempo para estos días, con la nieve casi a la puerta.

El Ayuntamiento allandés señalizó la zona de la carretera afectada por el argayo y, en la actualidad, sendas señales advierten a los conductores del estrechamiento de la vía. «Envié un escrito a la Consejería de Infraestructuras, pero aún no recibí respuesta. Lo único que pido es que se quede como estaba», aseveró Abad, consciente de que las tareas de desescombro serán complicadas de ejecutar.