Boal crea un censo para arrendar fincas cultivables y lograr atraer población

Vista del pueblo de Doiras, en el concejo de Boal, con fincas aptas para el cultivo. /  B. G. H.
Vista del pueblo de Doiras, en el concejo de Boal, con fincas aptas para el cultivo. / B. G. H.

El Ayuntamiento hará de intermediario entre los propietarios y aquellos interesados en iniciar un proyecto en la zona

BELÉN G. HIDALGO BOAL.

El Ayuntamiento boalés y la asociación Forum Boal 3000 han puesto en marcha una iniciativa con la que se pretende facilitar el acceso a terrenos a aquellas personas interesadas en establecerse en una zona rural para desarrollar su proyecto de vida. El fin último de esta iniciativa pasa por atraer gente al municipio «sobre todo joven, para incrementar la población. El problema de la despoblación es un problema general, de todo el medio rural», apuntó el alcalde boalés, José Antonio Barrientos. El municipio pasó de 2.040 vecinos en 2008 a 1.571 en 2018. En los últimos cinco años , han perdido 205 habitantes. Además, según los últimos datos de Sadei referidos a 2016, ese año no nació ningún niño en el concejo.

La presidenta de Forum Boal, Verónica Bermúdez, se percató de que existía «gente que contactaba con la asociación porque estaban interesados en vivir en la zona rural, pero encuentran muchas dificultades a la hora de acceder a los terrenos. Sin embargo, hay muchas parcelas abandonadas». Ante esta realidad, decidieron «hacer de pegamento» y pusieron en marcha este proyecto en colaboración con el Consistorio.

Hasta el 31 de marzo se han dado de margen para crear un censo de tierras abandonadas que los propietarios quieran alquilar a terceras personas para su aprovechamiento. «Pondríamos en contacto a ambas partes y ellas firmarían un contrato», aclaró.

Según el Ayuntamiento, los arrendadores son, fundamentalmente, vecinos que han dejado el pueblo por motivos laborales o familiares y «no quieren ver abandonadas sus tierras». El perfil de los arrendatarios coincide con personas que desean dejar atrás las grandes ciudades e «iniciar una actividad en el medio rural». Entre las principales actividades, la gran apuesta está vinculada con proyectos de agricultura ecológica.

Boal, tal y como indicó su regidor, atesora terrenos fértiles ubicados en altitudes que van desde los 150 metros hasta los 1.000, ofreciendo diferentes opciones. «La vega del río Navia, que atraviesa nuestro concejo, es ideal para las hortalizas. Es una zona muy productiva. En la zona más alta, por ejemplo, se dan bien los arándanos», apuntó.

Más allá de los proyectos que logren fraguarse, el regidor recordó que el Ayuntamiento, «con un presupuesto pequeño», continuará centrando sus esfuerzos en «mantener servicios como educación y sanidad, así como viales públicos o alumbrado para hacer más fácil la estancia y puedan desarrollar una vida digna», destacó Barrientos.

 

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