El Chicote cumple sesenta años rodeado de amigos, vino y canción asturiana

Antón Chicote recoge un plato de embutido con su nombre. :: B. G. H. /
Antón Chicote recoge un plato de embutido con su nombre. :: B. G. H.

«Estoy muy emocionado y muy contento con lo que hago. Tengo mucha ilusión para seguir trabajando», contaba

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EL COMERCIOGijón

Seis décadas han pasado desde aquel 8 de diciembre de 1957 en que Antonio Álvarez, más conocido como 'Antón El Chicote', se trasladó a la villa canguesa con su padre para emprender un negocio de hostelería que habría de convertirse en toda una seña de identidad en Cangas del Narcea. El carisma de Antón que recibe a sus clientes con chistes y rimas que repiten los más asiduos, la calidad de los vinos que él mismo cosecha y una carta sencilla a base de productos de la tierra son los pilares que mantienen vivo el bar 'El Chicote'.

Cangueses y visitantes no quisieron perderse ayer el cumpleaños de un chigre con solera. «Estoy muy emocionado y muy contento con lo que hago. Tengo mucha ilusión para seguir trabajando. Esto es como una droga: estoy 'enganchao'. Me da vida», contaba Antón. Le acompañaban sus cinco hermanos, que no dudaron en celebrar su éxito al frente del negocio, sin querer restarle protagonismo. En el bar no dejaba de sonar la música. Al acordeón, Milín, 'El músico de Fonceca', acompañado de su hija, Liliana Álvarez. A la gaita, Vicente Prado, 'El Pravianu', y varios amigos de Antón que brindaron por él a ritmo de tonada. Todo ello mientras degustaban embutidos, empanadas y vino de la casa. Muchos repetían, entre risas, la máxima del anfitrión: «El vino de Antón es bueno para el corazón».

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