«Mi hijo entró sano a cambiar una válvula pulmonar y me dieron una piedra de carbón»

Emilio García, Yanira García y Alvarina Cortina, con la foto de Avelino en su habitación. / B. G. H.
Emilio García, Yanira García y Alvarina Cortina, con la foto de Avelino en su habitación. / B. G. H.

La familia del tinetense Avelino García Cortina afirma que murió en Madrid por una negligencia médica y acude a los tribunales

BELÉN G. HIDALGOTINEO.

Solo hace falta cruzar la puerta de la casa donde creció Avelino García Cortina, 'Avi', para encontrarse con su recuerdo. Unas ramas que él pintó en la pared decoran la entrada del que fue su hogar, en el pueblo tinetense de Mirallo de Arriba. En abril de 2018 llegó al Hospital Materno Infantil de La Paz, en Madrid, para ser intervenido de la válvula obstruida de su corazón. Falleció 53 días después, con 19 años, y sus padres aseguran que fue una negligencia médica. «Nos dijeron que había muerto por una parada multiorgánica», recuerda su padre, Emilio García.

Avi sufría una cardiopatía congénita desde niño. «Hizo una vida normal», apunta su madre, Alvarina Cortina, a la que todos llaman Sonia. «A los 11 años le colocaron la prótesis de cuerno de vaca: le pasaron la válvula pulmonar a la aorta y en la pulmonar le pusieron la prótesis», continúa su madre. En julio de 2017 le hicieron un cateterismo, pues la válvula estaba muy obstruida. Les dijeron que habría que intervenirlo de nuevo. «O te operas o te mueres hoy, o mañana o pasado». Aceptaron la operación y en abril entró en quirófano.

Avi se fue de su pueblo con la ilusión de regresar para sacarse el carné de conducir y comenzar su formación para ser tatuador. «Se había comprado varias máquinas y hasta tenía varios encargos de amigos para tatuar», señaló su madre. Amante del rap, siempre destacó en dibujo, por lo que se animó a convertirlo en su medio de vida. «Era un poco cabezón, pero muy responsable», aseguró su hermana, Yanira. «Siempre nos sacaba una sonrisa», prosigue su madre. Su enfermedad le convirtió en un niño protector, preocupado por los demás.

El día siguiente de la intervención fue una «brutalidad». Su madre sostiene que le dañaron la telilla del pulmón y todo comenzó a ir cada vez peor. No logran entender qué pasó. «Nos dijeron que había perdido mucha sangre en la operación, pero que había salido todo bastante bien». Conforme avanzaron los días sus padres relataron que se le fueron encharcando los pulmones, que luego se dañaron y después fue el hígado, a lo que se sumaron las úlceras por todo su cuerpo. Hasta que murió. «Mi hijo entró sano a cambiar una válvula pulmonar y me dieron una piedra de carbón», rememoró su padre. Reiteran que los médicos les dijeron que «existía un 96% de posibilidades de que todo saliese bien».

«Le prometí que esto no quedaría así, que íbamos a intentar descubrir que lo habían hecho mal. Quiero que sea cuanto antes para que el mi neno descanse», dice Alvarina. Aseguran que pelearán hasta el final. «Como si tengo que estar toda la vida, queremos que reconozcan que se equivocaron». «Maldigo el día que metí allí a mi hijo», lamenta Emilio.

La familia tardó seis meses en recopilar la documentación del caso.

Son 7,2 kilos de papeles. «Se optó por la vía civil, más rápida y sencilla. Se irá contra la compañía aseguradora del hospital», explica la abogada de la familia. «Para que exista una condena contra la compañía tiene que haber una sentencia que acredite que hubo negligencia. Ése es el único interés de la familia. La indemnización es secundaria», aclara.