Ibias recrea su mallega tradicional

Arriba, dos parejas mallan el centeno en el recinto ferial del Foxo. Sobre estas líneas, la máquina que separa la paja del grano. / FOTOS: B. G. H.
Arriba, dos parejas mallan el centeno en el recinto ferial del Foxo. Sobre estas líneas, la máquina que separa la paja del grano. / FOTOS: B. G. H.

Los vecinos recuperaron hace ochos años esta labor agrícola que recoge la opción manual y el trabajo mecanizado

BELÉN G. HIDALGO IBIAS.

Como si de un paseo en el tiempo se tratase, el recinto ferial del Foxo, en San Antolín de Ibias, regresó al pasado a través de la mallega. Antaño era una fiesta en la que una veintena de vecinos se juntaba para obtener el cereal. La llegada del trabajo mecanizado hizo que la tradición fuese cayendo en el olvido hasta que, hace ocho años, un grupo de unos treinta vecinos recuperaron un evento con el que mostrar al público la tradicional mallega.

El trabajo, en realidad, comenzó en febrero con la siembra del centeno que ayer se malló ante cientos de miradas. «Se hacen los mollos después de segar y se amontonan en la meda para luego mallarlo», explicó Manuel Saavedra, vecino de Santa Comba, que vive desde joven esta experiencia. Mientras, varios voluntarios se afanaban en darle ritmo a los malles, el instrumento con el que golpean la paja para despojar el grano. «Antes, se limpiaba con cribas y había que esperar que hubiese viento. El grano caía al suelo», explicó. A unos metros, las máquinas comenzaron su faena, un procedimiento que revolucionó el campo a mediados del siglo pasado. «Fue como cuando llegó la televisión», bromeó Saavedra.

Entre el público, Jorge Barrero, no perdió detalle. «Creo que el trabajo mecanizado dejó poca opción de relacionarse entre los vecinos por el ruido, no se escuchaban para hablar», dijo en alusión al estruendo de las máquinas. Sin duda, el manejo de los malles fue lo que más impresionó a Gregoria Pinto, de Madrid, que desconocía esta cita. «Me parece una faena muy curiosa», opinó.

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