La lucha interminable de La Poza

Carlos Fernández, Manuel Viña, Ángela Rodríguez, Amador Rodríguez, Nana Montañés y Marga Iglesias, junto a La Poza de Navia. / D. S. FUENTE
Carlos Fernández, Manuel Viña, Ángela Rodríguez, Amador Rodríguez, Nana Montañés y Marga Iglesias, junto a La Poza de Navia. / D. S. FUENTE

El colectivo considera imprescindible reparar el espigón para evitar que la arena de la playa se filtre a la ría | La plataforma en defensa de este enclave reclama que se drague el estuario naviego

DAVID SUÁREZ FUENTE NAVIA.

Desde el año 2015 la plataforma 'Salvemos La Poza' no ha dejado de luchar por restaurar este espacio de recreo ubicado en el entorno de la playa de Navia. Un colectivo que surgió «por la inquietud del movimiento social», explica Manuel Viña, vecino y comerciante de Navia, y uno de sus fundadores. Considera que el abandono de La Poza hizo que la sociedad saliese a la calle para no perder uno de sus elementos identitarios. Y lo hizo manifestándose en el pinar de la playa. Más de 250 personas se reunieron en un espacio en el que el agua no se renovaba y que en cuatro años ha cambiado considerablemente; los árboles han ido desapareciendo debido a las embestidas del mar, hecho que obligó al Consistorio a eliminar más de doscientas especies con la autorización de la Demarcación de Costas y bajo la supervisión de la dirección general de Recursos Naturales del Principado.

Gracias a la apuesta del colectivo «se consiguió que actuaran», subraya el pescador Amador Rodríguez, aunque cree que las obras ejecutadas en este espacio «no han servido para nada, ya que La Poza ahora está inundada de arena». Una situación que achaca a la falta de reparación de la escollera que separa la playa de la ría y por la que se filtra la arena que acaba depositándose en La Poza con las mareas, llenándola de sedimentos.

Los vecinos coinciden en que se trata de un espacio que «significa mucho para Navia». Nana Montañés, bióloga jubilada califica este humedal como «un espacio con mucho interés y una riqueza medioambiental increíble». Por su parte, la joven Ángela Rodríguez, ama de casa de 31 años, recuerda con nostalgia cómo aprendió a nadar en La Poza. «Esto no es ni la sombra de lo que yo vi», dice asegurando que el humedal «se está perdiendo». El profesor de filosofía Faustino Loy culpa de la situación de este enclave natural «a la falta de respuesta de una política de territorio con una mirada de futuro. Todo es fruto de la improvisación y de no haber mirado para La Poza en mucho tiempo».

«Una carrera de fondo»

Desde la plataforma vecinal consideran que las actuaciones que se han llevado a cabo, como la apertura de un canal entre la ría a la Poza, no han acabado con el problema, por lo que insisten en que es necesario un plan completo que permita su completa recuperación y posterior conservación. «Ayudaron a que se renovase el agua, pero entra demasiada arena. Se debe cumplir con el dragado como figura en el proyecto», destaca Manuel Viña.

No cesarán en su empeño. «Es una carrera de fondo, no podemos desgastarnos en un día». El Principado deberá volver a actuar en la escollera tras derruirse en pocos meses el espigón y que ahora se encuentra totalmente destrozado. Aquella fue una obra de emergencia que tuvo un coste de casi medio millón. «Esperemos que en esta ocasión lo hagan bien y lo alarguen como el del otro lado de la ría», detallan.