«Un municipio que ha perdido la mitad de su población tiene un futuro negro»

Manuel García Linares posa en el puente de Navelgas. / B. G. H.
Manuel García Linares posa en el puente de Navelgas. / B. G. H.

Pese a las distinciones, el pintor sigue defendiendo el medio rural. «Si los pueblos se mueren, el núcleo central se muere proporcionalmente»

BELÉN G. HIDALGO NAVELGAS (TINEO).

Manuel García Linares (Navelgas, 1943) será nombrado Hijo Predilecto de Tineo y una calle de su pueblo natal llevará su nombre. Agradecido, lamenta que su labor por impulsar el pueblo no haya evitado que «siga cayendo día a día».

-Una calle llevará su nombre en Navelgas y será nombrado Hijo Predilecto de Tineo. ¿Esperaba tanto reconocimiento?

-Nadie me había comunicado nada. Me llamaron de Madrid para preguntarme dónde podían firmar para lo de mi calle. Me sorprendió. Creí que era una broma, pero luego salió la noticia en los medios. Agradezco mucho a la gente que de forma espontánea lo hayan propuesto. Demuestra el afecto que te tienen y es agradable en un momento en el que tenemos tantas envidias y odios.

-Es una distinción por impulsar el pueblo.

-Simplemente aporté unos conocimientos, unas relaciones y un entusiasmo. Desgraciadamente, esto no ha evitado que el pueblo siga cayendo día a día. Hay gente joven que, como puede, sigue manteniendo las actividades, pero es puntual: está todo el mundo fuera porque tienen que buscarse la vida.

-Puso en marcha el campeonato del bateo de oro, el Festival del Esfoyón y el Día de los Pueblos, que hoy son referencia y continúan atrayendo a gente. ¿Qué satisfacciones le aportaron?

-La satisfacción de tener en la mano la posibilidad de dar algo al pueblo. Surgió todo por casualidad. Se pueden hacer mil cosas con un poco de imaginación. Lo que pretendía era que cada mes se hiciese una actividad, como complemento a la vida del pueblo. Yo siempre creí en el turismo, pero como complemento. Si los pueblos no tienen una dinámica propia, el turismo es artificial y no los salva.

-Siempre ha sido muy reivindicativo con el medio rural. ¿Cómo se puede solucionar su situación?

-Si yo tuviese la solución... Una de ellas pasa por dinamizar los pueblos. Tenía que haber ya una factoría y facilitar las cosas, que los impuestos fuesen a nivel de zona rural... Que se pueda transformar lo que se produce: arándanos, castañas, manzanas... Aquí los recursos naturales los tenemos un poco abandonados y sería importante aprovechar que está de moda lo ecológico. Y, como complemento de todo ello, el turismo. Si no somos capaces de dar con la fórmula, mal vamos.

-¿Qué futuro cabría esperar para el medio rural?

-Todo, porque presente hay muy poco. Hay mucha tierra abandonada que podría ser para bayas, que tienen una gran demanda. Hace falta también mano de obra. Antes, los pueblos eran autosuficientes. De aquí salía la carne, los huevos, la mantequilla... para las ciudades que no tenían nada. Hay que librarse del mercado en el que no pueden competir con las multinacionales, apostando por el producto artesano. Eso es lo que deben facilitar a nivel de autonomía y no ponerte pegas. Más que políticos se necesita gente con capacidad y que aporte soluciones. Tenemos que acostumbrarnos a vivir con nuestro entorno.

-¿Cómo pueden ayudar desde las administraciones a fijar población en el medio rural?

-Yo suprimiría las subvenciones y las sustituiría por la ayuda al desarrollo, que es más o menos lo mismo pero controlado. Las subvenciones fueron a fondo perdido y no hacía falta que hicieses gran cosa. Se tiene un proyecto, se presenta y se hace un estudio. Se firma un convenio con la banca, que da unos créditos, y el Estado es el que responde y pasan a ser socios.

-¿Es tan negro el futuro de Tineo sin carbón y sin térmica?

-Un municipio que ha perdido la mitad de sus habitantes tiene un futuro negro. Si los pueblos se mueren, el núcleo central se muere proporcionalmente. Lo tenemos todo, pero hay que aprovecharlo. Es muy complicado, pero hay gente que está apostando.

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