En Navelgas triunfa el pote de la abuela

Las ganadoras del festival posan con los galardones, junto al jurado profesional. / FOTOS: B. G. H.
Las ganadoras del festival posan con los galardones, junto al jurado profesional. / FOTOS: B. G. H.

Teresa Fernández y Aroa García cocinan las mejores recetas «con cariño y paciencia» | El jurado profesional y el popular cataron una veintena de platos en la decimoséptima edición del concurso

BELÉN G. HIDALGO NAVELGAS (TINEO).

El olor a berzas anunciaba el inicio de la decimoséptima edición del Concurso del Potaje de Navelgas. Bajo un sol de justicia, la veintena de participantes comenzó a llegar portando sus cacerolas a la mesa de la organización. El secreto de la mejor fórmula aún está por descubrir, pues la mayoría imitan, o lo intentan, la receta familiar. «Secreto no hay ninguno. Agua, fabes pintes, patatas, berzas y compango y que quede bien 'cocidín'. Dos horas y media no las quita nadie», explicaba Azucena Feito, que se alzó varias veces con el visto bueno del jurado.

A punto de cumplir la mayoría de edad, el certamen ha logrado atraer también a los hombres. En esta edición participaron cuatro. Entre ellos, Pedro Queipo, que se mostró cauto a la hora de desvelar su receta. «Lo hago por etapas y a mi manera. Ahora estoy jubilado y tengo más tiempo para dedicarme a la cocina». Otro representante fue Adrián Da Rocha, que pese a defenderse «bien» con los fogones, confesó que se presentó «con una receta de la familia» y se animó «por mantener la tradición».

Los primeros en catar los potajes fueron los miembros del jurado profesional. «Se valora, sobre todo, que sea un pote muy equilibrado, que no sea especialmente grasoso ni carente de grasa, que esté en su punto. También la textura, el color, los ingredientes...», afirmó Amada Álvarez, presidenta del Club de Guisanderas. «El pote quitó el hambre en Asturias. Se comía a diario en todas las aldeas. Tiene de todo: proteína animal, grasa, verdura, el mejor aliado contra el envejecimiento que es la patata... Es un antioxidante natural. Alguien tenía que darse cuenta de que el pote era especial. Recuerda al sabor del de la casa de la abuela», defendió Álvarez.

Entre el jurado popular, el recuerdo de esas fórmulas añejas regresaba a los paladares con cada cucharada de pote. «Está hecho con ingredientes de la tierra y amor y cariño. Siempre buscas en el pote que te lleve al de casa, el que hacía la abuela. Está buenísimo», argumentó Miriam Fernández, miembro del jurado.

La cata concluyó y las recetas de Teresa Fernández y Aroa García se alzaron con el premio del jurado profesional y popular, respectivamente. Emocionada, Aroa García, recogía el galardón confesando haber heredado de su abuela la receta. «Ella se enfadó porque no ganó. Tenía mal perder. Cuando falleció hace tres años me presenté por ella. Perdí por el embutido». Ahora, confía a Jovita Alba, de Antoñana (Belmonte de Miranda) el mejor compango y, con ello, logró pulir la receta hasta conquistar al jurado. El secreto, dijo, es «hacerlo con cariño y con paciencia». Así lo cocina también la otra ganadora de esta edición, Teresa Fernández, una veterana de los fogones que logró seducir el paladar del jurado profesional con una receta «de toda la vida».