«Los niños no están autorizados a viajar conmigo y no sé cómo desbloquearlo»

Borja Brañanova, con sus hijos, Sebastián y Olaya. / E. C.
Borja Brañanova, con sus hijos, Sebastián y Olaya. / E. C.

El luarqués que logró la primera custodia compartida en un país árabe lucha por conseguir el permiso «para llevarlos a España»

BELÉN G. HIDALGOLUARCA (VALDÉS).

El luarqués Borja Brañanova sigue luchando tras haber conseguido la custodia compartida de sus hijos en los Emiratos Árabes Unidos (EAU). «Significó la victoria absoluta de Sebastián y Olaya», confesó emocionado. Aquella sentencia dio paso a otro frente: que sus hijos conozcan su Luarca natal al permitirles viajar a España. «A día de hoy los niños no están autorizados a viajar conmigo y no sabemos cómo desbloquearlo. Lo hemos solicitado tres veces sin más respuesta que 'rechazado'», aseguró Brañanova.

Han recurrido a la Embajada en el país en busca de apoyo «para un trato acorde a lo pactado por España y por Emiratos en el seno de las Naciones Unidas donde se reconoce el derecho a conocer la nación y la familia con normalidad». Actualmente han pedido ayuda a la Embajada y Consulado de España en EAU. «Es obvio que después de más de un año, los niños siguen sin viajar y Emiratos no se toma en serio la soberanía de nuestra nación sobre nosotros, que estamos en Emiratos en condición de residentes temporales». Si no lo logra, dice, recurrirá a Europa.

La madre de los niños sí ha podido llevarlos a su país de origen, Sudáfrica, «incluso interrumpiendo sin motivo alguno la escolarización. Esto es la realidad de la justicia emiratí, lamentó el luarqués, que aunque apele, «el resultado es siempre el mismo, 'rechazado'. Explica que la custodia es absoluta, con mínimas visitas o sin visitas y nunca con pernoctas. « Cada vez que he intentado defender los derechos de mis hijos me he tenido que enfrentar a órdenes de arresto, consentimientos forzados... y esto es lo que no puede ser».

Brañanova confesó que lo primero que visitarán sus hijos será Luarca, en un paseo como los de su infancia, «bajando por el faro. Ahí me gustaba ver los cantiles, el mar rompiendo contra los espigones y las gaviotas». También habrá tiempo para una visita a Covadonga, «para darle las gracias a la Santina y a Don Pelayo por haber hecho posible volver a casa después de luchar tanto tiempo».