El Principado confirma que Reny Picot podrá construir su colector sin estudio ambiental

El Principado confirma que Reny Picot podrá construir su colector sin estudio ambiental

Considera que «no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente», aunque la empresa deberá contratar a un experto que controle los vertidos

D. S. FUENTE NAVIA.

La Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente ha eximido al proyecto de colector provisional de vertido de las instalaciones de Industrias Lácteas Asturianas ILAS Reny Picot, que pretende construir en la ría de Navia, del trámite de evaluación de impacto ambiental. El Principado considera que el proyecto «no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente», según la documentación aportada por la empresa promotora de esta infraestructura.

La empresa de transformación láctea contempla en el proyecto medidas preventivas, correctoras y de control ambiental, «con el fin de garantizar y salvaguardar el medio ambiente». El proyecto del colector provisional de vertido a la ría de Navia obliga a la empresa a verter en condiciones de control establecidas por la ley, debiéndose a realizar análisis por un laboratorio acreditado. La empresa deberá disponer de un coordinador ambiental, con al menos cinco años de experiencia, que se encargue de vigilar y realizar los informes perceptivos. Una vez ejecutado el colector se deberá retirar el emisario temporal portátil, así como los residuos generados por los trabajos, que se entregaran a un gestor autorizado y deberán restaurar las márgenes del río mediante perfilado del terreno y siembra de herbáceas.

El Principado exime a esta empresa de presentar un estudio de impacto ambiental a través de la publicación en el Boletín Oficial del Principado (BOPA), una decisión contra la que no cabe recurso, a pesar de que los ecologistas, a principios de mayo, presentasen alegaciones y se mostrasen contrarios a esta instalación. La Coordinadora Ecologista de Asturias considera que este colector «es disparatado». Desde su punto de vista, «la compañía solo pretende esconder el problema», pues «el tubo actual incumple las condiciones de autorización ambiental impuestas por el Principado». Así, insiste, «la propuesta pasa por aumentar el actual colector 34 metros, meterlo en medio de la ría sujeto al fondo y colocar unos difusores para evitar que no se vea el vertido», apuntan los ecologistas.