Puerto de Vega resiste y sigue rindiendo su tributo al rock

Decenas de personas disfrutan de uno de los conciertos dentro del festival en Puerto de Vega. / E. C.
Decenas de personas disfrutan de uno de los conciertos dentro del festival en Puerto de Vega. / E. C.

El festival Unirock vive su sexta edición reforzado por la sentencia que le dio la razón frente a la SGAE y con «efectivos más comprometidos»

BELÉN G. HIDALGOPUERTO DE VEGA (NAVIA).

El rock volvió a rugir en la localidad naviega de Puerto de Vega. Fue gracias al festival Unirock, que cumple seis ediciones «con las expectativas muy altas». Presumen de ser un festival modesto, pero con su propia filosofía. «Todos somos Unirock. Es especial por la gente, que lo siente como propio», afirmó su organizador Simón García, que prevé superar la afluencia de público de 2018.

La organización, además, se ha visto reforzada esta edición con la sentencia que les ha dado la razón frente a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), al considerar que existe «falta de equidad» en las tarifas. «Genera una tensión extra», confesó, llamando a la prudencia a pesar del alivio que supuso el fallo.

Los organizadores reconocen que la cita crece y se consolida en el calendario estival, exigiendo cada vez más. Así, este año se han habilitado siete zonas de aparcamiento con capacidad para un millar de vehículos , así como una zona de acampada. Toda la actividad se centra en la explanada del puerto, donde se encuentra el bar, la tienda... «Intentamos ir limando detalles y seguir mejorando. La gente está muy volcada. Es una suerte, así es todo más fácil», apuntó García, que recordó una asamblea en la que el colectivo logró reclutar «efectivos más comprometidos» para sacar adelante todo el trabajo.

El festival cerró con las actuaciones de Drunken Buddha, The Lizards, Koma y Cathexia

El festival logró romper con el estigma social h acia el rockero. «El rock no es algo violento ni agresivo, ni somos gente intimidatoria por vestir así. Nunca tuvimos problemas de ningún tipo», argumentó García, reconociendo que los vecinos ahora les felicitan por el buen estado en que se quedan las instalaciones y el trato recibido por la gente que nos visita.

La jornada festivalera comenzó con una animada sesión vermú, abierta a todos los públicos. «Se disfruta con total tranquilidad fuera del ambiente que se puede respirar en la noche», reseñó García. Valora el carácter familiar de esta parte de festival con rockeros de todas las edades. Por la tarde el camión recorrió el pueblo con más de un centenar de músicos tocando cincuenta canciones y mezclándose entre ellos. «Es lo que nos hace singular. Una verdadera gozada. Se vive un hermanamiento y una fraternidad entre los músicos absoluta», resaltó Simón García. Ya entrada la noche, la fiebre rockera se apoderó de Puerto de Vega. Sonaron Drunken Buddha , The Lizards, Koma y Cathexia.

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