«Seré la quinta pregonera y estaré ahí para les muyeres. Soy feminista»

Olga Flórez, en una de sus visitas al Alto del Acebo. / E. C.
Olga Flórez, en una de sus visitas al Alto del Acebo. / E. C.

La periodista Olga Flórez, pregonera de las fiestas del Carmen en Cangas del Narcea, recuerda sus vacaciones de verano siendo «una jovencita». «Para las de Limés, bajar al Carmen era la bomba»

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

La periodista Olga Flórez nació en Madrid el 25 de septiembre de 1961. Por sus venas, dice, no corre «ni una gota de sangre que no sea canguesa», pues sus padres nacieron en los pueblos de Limés y Bimeda. Por ello, no duda a la hora de afirmar que se siente muy canguesa. A apenas dos días para que salga al balcón del Ayuntamiento de Cangas del Narcea a pregonar las fiestas del Carmen, la directora del área de entretenimiento de Mediaset confiesa que aún sigue repasando el discurso.

-Ha pasado más de una década desde que el pregón fuese pronunciado por una mujer. ¿Cómo recibió la noticia? ¿Se lo esperaba?

-Calculo que seré la quinta pregonera. Será una doble responsabilidad. Estaré ahí para les muyeres. Es especial. Hace unos años, dos cangueses comenzaron una campaña en Facebook en la que me proponían. Les pedí que no siguieran, que me daba mucha vergüenza. Este año, en la fiesta de la vendimia, me lo comentaron de nuevo. Cuando me llamaron el otro día dije: 'Ya lo han conseguido. Allá que voy. Vosotros sabréis lo que hacéis'.

-Este año está siendo especialmente feminista y reivindicativo. El año pasado, en el pregón, Juan José Morodo rompía una lanza en favor de esas mujeres que desean tirar en la Descarga. ¿Qué opinión tiene al respecto? ¿Conoce esta polémica?

-No vivo en Cangas y no conozco bien todo lo relacionado con la Sociedad de Artesanos y la Descarga. Se me escapa. Pero soy mujer y soy feminista. He participado en todo lo relacionado con el apoyo a la mujer. Creo que la mujer puede estar en todo lo que se proponga. Las mujeres si quieren, pueden. Pero, insisto, desconozco la problemática.

-¿Pertenece a alguna peña?

-No pertenezco a ninguna peña. Iba al Carmen de jovencita. Para las de Limés bajar al Carmen era la bomba. Hubo un momento que dejé de ir por temas de trabajo. Eso sí, siempre me acordaba de que era 16 de julio y buscaba la Descarga por donde podía. Volví hace unos años y volver a sentir la Descarga. Me emocionó muchísimo. Desde entonces, no me la pierdo nunca.

-Comienza la cuenta atrás. El 14 de julio se acerca. ¿Cómo va el pregón? ¿Está redactado ya? ¿Habrá alusión a a esos recuerdos?

-Como periodista, no estará hasta el último minuto. Cada vez que lo leo, lo cambio. He estado preparando el pregón a cachinos y cuando creo que ya está, lo cojo y le doy un repaso. Así que sí está redactado, pero no está del todo. Hago alusión a mis recuerdos, pero no me gustaría personalizarlo. La fiesta es de todos los cangueses y no quiero hablar mucho de mí, solo unas pinceladas, si me lo permiten.

Promoción del concejo

-Acostumbramos a verla por las calles de Cangas haciendo gala de su título como Cofrade de Honor de la Cofradía del Vino. ¿Coincide con las voces que apuntan que la fiesta del vino podría competir con las del Carmen?

-Ni me lo he planteado. Creo que son dos fiestas completamente distintas y tienen cabida las dos. Cuanta más promoción se haga de Cangas, mejor para el concejo. La fiesta del Carmen es la emoción, la tradición, el reencuentro. Es fundamental, imprescindible. La Vendimia comenzó poco a poco. Hay menos gente, pero sirve para promocionar nuestros vinos y es una fiesta muy guapa con los viticultores, las bodegas... No creo que una sea competencia de otra. Hay que trabajar mucho en las dos para seguir promocionando Cangas del Narcea.

-Como Cofrade de Honor que promociona los vinos de Cangas. ¿Qué futuro espera al vino cangués? ¿Ha ganado reputación o se escucha aquello de que 'no hay quien lo beba'?

-Cuando era pequeña, te decían que aquello no lo bebía nadie. Se bebía en casa, porque en todas había bodegas. Era muy especial, pero muy criticado. Para mí, era el sabor de la infancia. Es maravilloso ver cómo ha ido creciendo, cómo obtiene premios, cómo cada vez suena más y se posiciona mejor. El esfuerzo ha sido enorme. Si queda algún resquicio, es un recuerdo. Formará parte de la historia del vino de Cangas.

 

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