El recelo de los productores dificulta la implantación de la agroganadería inteligente

David Villar e Isabel Santos, durante la presentación. /  B. G. H.
David Villar e Isabel Santos, durante la presentación. / B. G. H.

Un equipo de trabajo se presenta en Cangas para ayudar a que las explotaciones sean más competitivas y eficientes gracias a la tecnología

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

El grupo operativo AsturfarM2M se presentó ayer al público en Cangas del Narcea en unas jornadas en las que se explicó qué es la agroganadería 4.0 y cómo puede contribuir a mejorar la eficiencia y competitividad de las explotaciones de la comarca. El grupo pretende ayudar a conseguir ese objetivo abogando por la introducción de comunicaciones inalámbricas, energías renovables y la agrobótica.

Las dificultades a la hora de implantar conexiones inalámbricas fueron debatidas en la primera parte. Así, el director de Gipta, Luis González, afirmó que se utilizará la red Asturcon y las antenas TDT para suplir esas dificultades de conectividad entre 2020 y 2021. «La cobertura va a dejar de ser un problema principal», aseveró. También se abordaron alternativas para producir energía eléctrica con fuentes renovables, como la forma «más sostenible» de garantizar el suministro.

Entre los principales condicionantes a la implantación de la agroganadería 4.0, tal y como indicó el gerente del Grupo de Desarrollo Local Bajo Nalón, Juan Lázaro, se encuentra «el recelo tecnológico». Coincidió con David Villar, del CTIC, que no dudó al afirmar que «la barrera más importante la impone la gente. Estamos confrontados con el cambio». En este sentido, Isabel Santos, de la empresa Táctica TIC, confía en que es cuestión de que un productor rompa el hielo y apueste por la tecnología. «Al final, la instalación y las ventajas son enormes», afirmó Santos, subrayando que se trata de «aprovechar la tecnología para trabajar menos». Se recopila la información para ayudar a que el productor tome las mejores decisiones, resumieron.

Villar instó a los productores a dar el salto de la economía familiar a la empresa. «El medio rural siempre innovó. Hay que romper la brecha digital y social», defendió, subrayando que esta tecnología no supone una inversión mayor que la introducción de maquinaria ya presente en las explotaciones.