Somiedo confía en su patrimonio para desestacionalizar el turismo rural

Hosteleros y empresarios de turismo rural, que participaron en el encuentro en Somiedo. / B. G. H.
Hosteleros y empresarios de turismo rural, que participaron en el encuentro en Somiedo. / B. G. H.

El sector busca crecer de forma sostenible y sin masificar el territorio y apuesta por atraer a visitantes extranjeros con un producto de calidad

BELÉN G. HIDALGO SOMIEDO.

Hace un cuarto de siglo que comenzó la andadaura de la Asociación de Hostelería y Servicios Turísticos de Somiedo. Por aquel entonces, el Parque Natural sumaba cinco años de vida como espacio protegido y el turismo vinculado a la naturaleza comenzaba a sonar en la región. Entre los socios fundadores se encontraba Adolfo Lana, quien calcula que en aquel momento no habría más de quince plazas de alojamiento en Somiedo. «Éramos unas diez empresas y creamos la asociación para promocionar el concejo. Estábamos en todos los eventos, sobre todo, en Asturias», recordó Lana, haciendo alusión a los escasos recursos y la inmensa ilusión que marcaron los inicios. «El Parque nos dio unos grandes apellidos. Fue uno de los primeros y nos ayudó mucho a presumir de nuestra naturaleza», apuntó.

A día de hoy, el colectivo está presidido por Rosalía Garrido y el sector ha crecido de forma notable. Somiedo ha pasado de aquellas quince plazas a unas 1.600, incluyendo en esta cifra las de hoteles, pensiones, casas de aldea, apartamentos rurales y camping. En momentos puntuales se llena, pero el resto del año «no se ocupan ni las dos terceras partes».

Somiedo es un concejo de alta montaña, con duros inviernos, y pocos alojamientos pasan de los cien días de ocupación anuales. «Hay que apostar por el turismo cultural, pues tenemos un patrimonio único que hay que cuidar», señaló Garrido, convencida de que puede ser una de las claves para romper con la estacionalidad propia del turismo de naturaleza. Además, el colectivo hizo un llamamiento a la recuperación de elementos como los teitos, que se están cayendo y que consituyen un reclamo turístico a explotar. La observación de fauna y el turismo cultural, afirman, deben convivir y complementarse.

Otra opción con la que combatir la estacionalización del turismo somedano pasa por continuar atrayendo al turista extranjero. «Es un turista que viene fuera de la época de verano y aprecia mucho más que los nacionales el entorno privilegiado en el que estamos. Además, es muy respetuoso y serio», argumentó Garrido. Pensando en ellos, el colectivo instó a las administraciones a renovar los folletos informativos que ofrecen a los turistas, sobre todo, la versión en inglés.

«Es vital evitar la masificación. Se trata de que venga más gente a lo largo del año», concluyó Garrido. Todo ello, sostienen desde el colectivo, sin renunciar a continuar mejorando en la calidad del producto y la profesionalización, con un trato cercano y familiar hacia el turista. «Nos parece muy importante que el turismo se integre con la población local», explicó Gloria Lana, la secretaria del colectivo, señalando la importancia de regular la observación del oso para evitar problemas con los locales y, al mismo tiempo, garantizando la conservación.

Un complemento

En los últimos años, están observando que entre mayo-junio y agosto-septiembre la ocupación es alta, pero en julio afirman que se está produciendo un descenso en la ocupación que no saben a qué atribuir. «Cada vez viene más gente en primavera y se alarga el verano», indicó Lana.

Pese al crecimiento del sector, el turismo rural no permite aún consolidarse como actividad económica. «Se cuentan con los dedos de las manos las personas que viven solo de una actividad. Se tienen que complementar, por ejemplo, alojamiento y restaurante o alojamiento y turismo activo», afirmó Lana.

«Aún hay mucho por hacer. Somiedo es rural y tiene que seguir siéndolo, pues es lo que demandan los turistas», defendió Garrido.