«Hasta 2016 apenas se veía avispilla del castaño y ahora está extendida»

La investigadora Marta Ciordia, ayer, en Tineo. / B. G. H.
La investigadora Marta Ciordia, ayer, en Tineo. / B. G. H.

La Escuela de Selvicultura analizó los efectos de esta plaga que disminuye la producción de fruto hasta un 80% y un 20% en el caso de la madera

BELÉN G. HIDALGO TINEO.

Fue Marta Ciordia, investigadora del Área de Cultivos Hortofrutícolas y Forestales del Serida quien dio la voz de alarma en junio de 2014. La avispilla del castaño, una especie de tumor, había llegado a Asturias. Concretamente a la zona centro, a Las Regueras. Ayer, en la Escuela de Selvicultura de Tineo, en el marco de las jornadas de 'Orgullo Rural' se dibujó la realidad de esta plaga. El también investigador del Serida José Francisco Fuente, apuntó que «es la plaga que nos toca ahora». En el concejo, continuó, «nos indicaba un guarda que hasta 2016 apenas se veían agallas. A partir de entonces ya era exagerado y en cualquier sitio se encontraba».

En la actualidad, las cifras del impacto de esta plaga proceden de Italia, que lleva desde 2002 luchando contra ella. «Han reportado un descenso en la producción de fruto de hasta el 80%», señaló Ciordia, indicando que en el Principado, la orientación del castaño está dirigida principalmente a madera. «Se pierde madera en un 20% por el efecto de la avispilla, porque hay menos capacidad fotosintética, menos brote, menos superficie foliar... que repercute en un menor desarrollo del castaño».

Para contener el avance de la avispilla, el método más eficaz pasa por la introducción de una especia china, el 'Torymus sinensis', un depredador natural. «Gracias a la suelta de este parasitoide exótico en el momento oportuno, hay cooperativas que han recuperado el ritmo de producción en tres años», apuntó Ciordia, subrayando que para que este insecto se asiente tiene que existir un nivel de plaga para que parasite. «Donde no hay avispilla no tiene sentido soltar Torymus». En Asturias ya se comenzaron a realizar sueltas de este insecto para ver cómo se establece y el efecto sobre los castaños infectados. «Se está abriendo el margen de sueltas, pero sigue siendo muy restrictivo», afirmó Fuente, señalando el recelo inicial del Gobierno estatal a introducir esta especie por el impacto ambiental sobre la biodiversidad.

Otra herramienta para combatir esta plaga es la aplicación de un protocolo que permite desinfectar los injertos y, con ello, la movilidad de planta injertada a nivel de vivero. Se trata de un tratamiento de hidroterapia que somete las púas a un baño caliente. «Funciona fabulosamente bien. Está demostrado que las larvas que han emergido dentro de la yema se cuecen, se mueren y no desarrollan la agalla», concluyó Ciordia.

La expansión de la avispilla, sin embargo, no vino acompañada de recursos para estudiar su distribución en la región ni de los medios para frenar su dispersión. «No tenemos proyectos de investigación que nos financien directamente el seguimiento de la avispilla», señaló Ciordia, afirmando que la plaga se estudia con fondos propios del Serida y una partida procedente de la dirección general de Montes.