Tineo busca alternativas económicas a la minería y la central térmica

La central térmica de Soto de la Barca, en Tineo. / B. G. H.
La central térmica de Soto de la Barca, en Tineo. / B. G. H.

El concejo insta a aprovechar nichos hasta ahora poco explotados como el sector forestal, la industria agroalimentaria y el turismo

BELÉN G. HIDALGO TINEO.

Un futuro incierto planea sobre el concejo de Tineo tras el anuncio del cierre de la central térmica del Narcea, ubicada en Soto de la Barca. Fue una muerte casi anunciada que además llega tras ver agonizar la minería en la comarca, lo que ha puesto sobre la mesa la necesidad de reinventarse o dejarse morir sin el preciado mineral ni la colosal central. El concejo tiene potencial «si aprovecha los recursos que tiene, sobre todo en el sector primario, que se puede mejorar y hasta incrementar», apunta el gerente del grupo de desarrollo local Valle del Ese-Entrecabos, Eloy Rodríguez, que también considera que el turismo vinculado con la naturaleza y el Camino de Santiago tienen muchas posibilidades.

De los más de 540 kilómetros cuadrados de extensión del concejo, 154 son prados y pastizales, frente al terreno forestal, que ocupa 326. Pero más allá de producir, el futuro pasa por transformar esa materia prima y, para ello, Tineo dispone de suelo industrial en los polígonos de La Curiscada y el del Alto de Forcayao, donde instalar fábricas transformadoras. «Algunas pequeñas y medianas empresas se están decidiendo a invertir aquí. Se trata de que esa transformación no salga del concejo», apunta Rodríguez. Como él, muchos empresarios consideran que el futuro pasa por sumar pequeñas y medianas industrias y no apostar todo a una única carta.

POBLACIÓN Y EMPLEO

9
543
habitantes en el concejo, de los que 3
033 son mayores de 65 años, siendo la tinetense una población envejecida. El Ayuntamiento perderá cuatro ediles en las próximas elecciones. En febrero de 2019, el paro afectaba a 466 personas, la mayoría en el sector servicios.

De esa opinión es el presidente de la IGP Chosco de Tineo, Agustín Menéndez, que lamenta que no se haya apostado por el porcino en la tierra del chosco. «Hoy hubiese sido una alternativa. Se matan al pie de 500 cerdos todas las semanas en Tineo. El ganadero tendría el producto vendido», dice Menéndez, que recuerda que su propuesta de crear granjas de cerdos en el concejo no llegó a echar raíces. No obstante, Menéndez no duda del «potencial» de la industria agroalimentaria. «Ahora mismo, la IGP cuenta con siete productores. La evolución fue bestial. Pasamos de contraetiquetar 9.000 choscos a 43.000», destaca.

Pero no solo del cerdo se puede vivir en Tineo. El sector lácteo aún tiene recorrido, aunque las ganaderías en el concejo sobrevivan con dificultades. Según los últimos datos del Sadei, referidos a 2016, en el municipio aún había 384 productores. Ganaderos como los que abastecen la quesería 'Tierra de Tineo', ubicada en el polígono de La Curiscada. «Todos los quesos son hechos con leche de aquí», presume el gerente, Alberto López. «Para fijar población en esta zona hay que transformar la materia prima que nos da el pueblo, que es de primerísima calidad y nos da un valor añadido», sentencia. En su quesería genera cuatro empleos fijos y dos vinculados a campañas temporales. «Se trata de que sea una cadena que beneficie al conjunto: al ganadero, al que transporta la materia prima, a los que la transformamos, a quienes distribuyen el producto...», dice López, convencido de que toda suma.

Tampoco se deben obviar las oportunidades que el entorno natural del concejo ofrece para el desarrollo del turismo, especialmente el vinculado a la naturaleza. Así, se ha puesto en marcha el proyecto 'Gravity Zone', una iniciativa entre el Ayuntamiento y cuarenta empresarios de varios sectores que pretenden promocionar Tineo como destino turístico para la práctica del ciclismo, acondicionando y señalizando diez rutas.

También el Camino de Santiago es un recurso a explotar. «Es la única empresa positiva que nos queda», afirma el empresario tinetense Benjamín Alba, dueño del Palacio de Merás. Cada año llegan más peregrinos y ello supone un filón turístico. «Necesitamos más lugares para recibir a los peregrinos, tanto hoteles como albergues. Hay que prestarle atención porque es una parte importante del futuro de nuestra zona».

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