«Tras el incendio, la parrilla está como si la hubiese agarrado un tsunami»

El encargado de la parrilla, Rubén Viña, señala los daños originados tras prenderse la campana. / E. C.
El encargado de la parrilla, Rubén Viña, señala los daños originados tras prenderse la campana. / E. C.

El hostelero Rubén Viña fue atendido por inhalación de humo a causa del fuego que el sábado obligó a desalojar varios restaurantes

BELÉN G. HIDALGOTAPIA DE CASARIEGO.

Pasaban de las diez de la noche del sábado cuando el encargado de la parrilla del restaurante El Naútico, Rubén Viña, detectó que algo no iba bien. «Sentí como una turbina, asomé la cabeza y vi fuego. Pedí a los muchachos que se fijaran arriba y me dijeron que se estaba incendiando la caja extractora. El tubo de la parrilla estaba al rojo vivo», recordó ayer, superado el susto, el parrillero. De inmediato, apagó la extracción y el viento embolsó el humo, que se metió en el local. «En segundos se quedó todo negro», describió Viña, agradecido por la rápida actuación de vecinos y clientes, así como de los bomberos de Barres y Valdés.

«Fue una desgracia con suerte. Pudo haberlo sido, si llega a prender, porque estaba todo a tope: teníamos reservado para 50 personas», argumentó este hostelero del muelle tapiego. Como consecuencia del incendio, se desalojó el local y otros dos aledaños por seguridad. No hubo que lamentar heridos, si bien se atendió a una mujer por un posible ataque de ansiedad y el propio parrillero fue trasladado al hospital de Jarrio por inhalación de humo. «Iba en la ambulancia pensando en cómo podía haber pasado», explicó Viña, aclarando que los tubos son especiales y están homologados y aislados. «No sé por qué calentó el motor del extractor, lo tendrán que explicar los técnicos», sostuvo, al tiempo que señalaba que el local abrió sus puertas hace apenas tres años.

Viña estima que los daños en la parrilla, que «está como si la hubiese agarrado un tsunami», podrían rondar los 15.000 euros. A ello habría que sumar la mercadería almacenada en las cámaras frigoríficas que se quedaron sin suministro, cuyo valor podría ascender a unos 4.500 euros. «Nos estábamos preparando para la feria Campomar», una cita que arranca esta semana y supone un revulsivo más del estío. Ayer el local permaneció cerrado y hasta que no se adecúe no podrá volver a abrir sus puertas. Esto, lamentó el parrillero, implica más pérdidas. «Da mucha bronca. Haremos todo lo posible para abrir el jueves, aunque sea sin parrilla», concluyó.