«En viticultura existe mano de obra, pero no está especializada»

Iván Fernández, con uvas de sus viñedos, en Ibias. / B. G. H.
Iván Fernández, con uvas de sus viñedos, en Ibias. / B. G. H.

El joven bodeguero Adrián Fernández se suma a la DOP Vino de Cangas y apuesta por mejorar la calidad del producto

BELÉN G. HIDALGO IBIAS.

Es joven, acaba de cumplir 20 años, pero tiene muy claro que su pasión por el mundo del vino es la llave de su futuro. Tanto es así que apostó por formarse en el sector vinícola y no dudó a la hora de poner en marcha una bodega para elaborar sus propios vinos. En abril, su sueño se hará realidad y saldrán al mercado las primeras 4.000 botellas de vino 'Señorío de Ibias'. «Mis padres ya plantaron viñas hace 14 años. Se fueron plantando poco a poco más terrenos y el año pasado decidimos hacer la bodega y comenzar a elaborar nuestro propio vino», explicó Adrián Fernández. Sus viñedos se localizan en el concejo de Ibias y suman un total de tres hectáreas. La bodega se encuentra en el pueblo de Cecos y sus viñas, muy próximas a este núcleo rural, a apenas un kilómetro.

Para la puesta en marcha de la bodega fue necesaria la inversión de unos 100.000 euros. A ello sumaron el montante en maquinaria, para la que solicitaron una subvención. Les concedieron poco más de 22.000 euros. «Siempre me gustó. Decidí tirar por ello y tener viñedos me animó», reconoció tras indicar que aprovechó la bodega de la casa familiar de Cecos para iniciar su proyecto. Además, en lo que era el bar, ahora tiene instalado el almacén.

Su primera vendimia bajo la figura de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Vino de Cangas tuvo lugar este año. «Elaboramos un tinto con las tres variedades que tenemos: verdejo negro, carrasquín y albarín negro. También hicimos dos blancos, que son ambos albarín blanco 100%», explicó. La diferencia entre ambos blancos radica en la graduación y también en los matices. «El de mayor graduación tiene 14 grados y tiene aromas de fruta madura. El otro, en cambio, tiene aromas de fruta fresca», concretó Fernández. Aún están estudiando la comercialización de sus productos. La bodega tiene capacidad para producir 45.000 botellas, sin embargo, la cosecha de este año se resintió y apenas podrán comercializar el 10% de la capacidad total. «Hubo mucha menos uva y a muchos productores se les perdió gran parte de la cosecha», recordó este joven. Por eso optó por comprarla para poder elaborar sus vinos. Eso sí, toda procedente de productores ibienses. «Tienen la uva muy mimada», reconoció Fernández.

Titulaciones específicas

Pese a su corta trayectoria en el sector, este emprendedor apuesta por avanzar en la mejora de la calidad del vino. «Creo que hay cosas que deberían cambiar. Se puede aspirar a hacer vinos mucho mejores», aseguró Fernández. Para ello, indicó, es necesario seguir estudiando sin renunciar al aumento de los viñedos. «Se puede controlar la calidad de producción en las viñas. Es una zona pequeña. En la bodega puedes hacer un buen bueno si lo elaboras bien, pero es imprescindible contar con una buena uva. Sin ella no se puede hacer nada», afirmó convencido.

Otro aspecto sobre el que se podría incidir para continuar mejorando en la calidad del vino pasa por la profesionalización del sector. En su bodega, él y su padre son los encargados de sacar adelante todo el proceso de elaboración. «Hay mucho trabajo, pero falta gente. Y la verdad es que existe mano de obra, pero no está especializada», lamentó. Para él resulta fundamental el acceso a titulaciones específicas para este sector en la región. «Así podrían incorporares a viñedos y bodegas o bien poner en marcha las suyas propias», concluyó Fernández.

 

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