La OCDE avisa a España de la «trampa intergeneracional entre padres e hijos»

Un informe desvela que el 55% de los adultos con progenitores sin estudios secundarios tampoco alcanzan ese nivel educativo

ÁLVARO SOTO MADRID.

El ascensor de la educación en España se está atascando, si es que alguna vez llegó a funcionar. El informe Panorama de la Educación 2018, publicado ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), muestra que España es uno de los países en los que la formación de los progenitores resulta más determinante respecto a la que tendrán sus hijos. El 55% de los adultos cuyos padres no superaron el Bachillerato o la Formación Profesional tampoco alcanzaron ese nivel educativo. Y no solo se trata del sueldo de los padres, sino que tiene que ver, más bien, con sus aspiraciones vitales: los cabezas de familia con mayores expectativas dedicarán más esfuerzos a la formación de sus hijos (clases particulares, viajes al extranjero), lo que les permitirá a éstos alcanzar cotas más altas.

A todo esto la OCDE lo denomina «la trampa intergeneracional» y la entidad internacional advierte de que esta situación puede provocar «altos niveles de desigualdad» en el futuro. El informe confirma que cuanto más elevado es el nivel educativo, mejores son los resultados en empleo y salarios. Las tasas de empleo en España, para todos los niveles de formación, son más bajas que el promedio de los países de la OCDE y de la UE-22 (los 22 países de la Unión Europea que también son miembros de la OCDE). «Los niños de entornos desfavorecidos tienen menos probabilidades de acceder a la educación superior», insiste el informe presentado ayer. Por el lado contrario, también se encuentran experiencias exitosas: el 24% de los hijos de padres que no tienen el Bachillerato logran un título académico.

El documento de la OCDE, con datos de 2015 a 2017, ofrece una perspectiva sobre los alumnos del sistema educativo español. Uno de cada cinco jóvenes (el 19,9%) es 'ni-ni', ni estudia ni trabaja, aunque la cifra ha caído tres puntos respecto al informe del año pasado. El 51,2% de los jóvenes estudia y el 28,9% no estudia, pero sí trabaja. En estos tres parámetros la OCDE registra entre sus miembros el 13,4% de 'ni-nis', el 47,4% de jóvenes que estudian y el 39,1% de jóvenes que no estudian pero trabaja. En la parte positiva, el número de españoles de entre 20 y 24 años que sigue estudiando ha aumentado 17 puntos porcentuales en el periodo 2007-2017.

España se sitúa entre los países de la OCDE con menor porcentaje de alumnos matriculados en ciclos formativos de Grado Medio de Formación Profesional. Solo el 35% de los estudiantes eligieron esta opción en 2016.

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