Los opositores de Enfermería necesitan una media de veinte años para lograr una plaza

Una trabajadora comprueba las 'tarjetas de embarque' a las puertas del recinto. / DAMIÁN ARIENZA
Una trabajadora comprueba las 'tarjetas de embarque' a las puertas del recinto. / DAMIÁN ARIENZA

3.292 personas se presentan a un examen «muy accesible» para optar a uno de los 499 puestos fijos en el Sespa

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Veinte años. Es la media de tiempo que calculan los opositores de Enfermería que ha de pasar para lograr una plaza fija en el Servicio de Salud del Principado (Sespa). Conseguirlo no es sencillo. Al examen que tuvo lugar ayer en el recinto ferial Luis Adaro se presentaron 3.292 personas, es decir, por cada plaza disponible había más de seis aspirantes. Y no basta con aprobar la oposición: llegar al cinco en el que el tribunal fijó la nota de corte otorga puntos, pero a eso hay que sumarle formación complementaria y experiencia en la fase de concurso. Así las cosas -y hasta equilibrar las altas tasas de interinidad actuales- una enfermera eventual recién graduada con 22 años no lograría plaza hasta alrededor de los 45, ya que antes de los 30 es difícil lograr contratos de un año que sumen méritos.

Eso explica que gran parte de las jóvenes enfermeras que acudieron a la prueba lo hicieran con bajas expectativas y sin haber hincado los codos demasiado. Pagaron los 29,29 euros de la tasa de inscripción y se presentaron a «probar suerte» y «ver el examen», al objeto de coger práctica para dentro de diez, veinte años.

Ese, al menos, es el cálculo ligeramente optimista que hacía Irene García, vecina de Moreda de Aller. A sus 24 años enlaza contratos «sin parar» en el hospital Álvarez-Buylla y estima que a este ritmo conseguirá una plaza cuando tenga «cuarenta y muchos». «No lo veo posible a corto plazo», lamenta. «Se necesitan muchos años trabajados», apuntaba Paula Cueto, de 25 años, al salir del examen, que otorga un máximo de 100 puntos frente a los 70 de la experiencia o los 30 de formación, docencia e investigación. Por ello, pese a que las 80 preguntas -sobre legislación, el proyecto Séneca o el ictus, entre otras- de la prueba no le resultaron «difícil ni demasiado sorprendente, sino más bien accesible», no ve posible lograr una plaza.

El grupo más numeroso era el de enfermeras en la treintena. «Son las que tienen opciones y puntos y quienes mejor preparadas vienen», aseguró la secretaria regional del sindicato de enfermería (Satse), Belén García. Es el caso de Diana Suárez. Hace años formó parte de la «fuga de enfermeras» a Reino Unido pero ahora, a sus 31, se plantea -igual que muchas de sus compañeras- regresar de Londres, aunque tampoco espera lograr un puesto en propiedad hasta los 45 o 50. Sonia Escudero tiene 43 y cree que su momento ha llegado. «Es la cuarta vez que me presento a una oposición y espero conseguirlo en esta, aunque cuando las preguntas son tan asequibles como estas te entran casi más dudas», explicó, al tiempo que añadía: «Si tardan mucho en convocar la siguiente igual no me lo preparo y me jubilo eventual». También confiaba en lograrlo Yesica González, de 37 años y oriunda de Pola de Siero. «Ya me presenté en Canarias, Cantabria, Castilla y León y Pamplona. Soy una opositora itinerante», bromeaba.

Ayer, casualmente Día Internacional de la Enfermería, hubo exámenes en otras doce comunidades autónomas además de Asturias: Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña, Extremadura, Madrid, Murcia, Galicia, Aragón, La Rioja, Cantabria y Castilla y León. Estaban en juego un total de 20.500 plazas, 5.396 de las cuales eran en Madrid. El hecho de que varias regiones cercanas al Principado también tuvieran pruebas motivó que se presentara finalmente un 60,6% de los inscritos.